La Vicepresidenta Compañera Rosario Murillo, dijo que con la seriedad, la responsabilidad y la mejor buena voluntad que caracteriza al Presidente Daniel Ortega y al Gobierno “seguimos dialogando y seguimos comprometidos con la ruta de paz que el diálogo nos traza, porque el diálogo es la puerta  y la paz es el camino, porque es todos los días que se construye la paz”.

Tras participar en la primera sesión del Diálogo Nacional la mañana de este miércoles, Rosario agradeció a la Conferencia Episcopal por la invitación a ese encuentro y reiteró “nuestro compromiso de seguir construyendo el diálogo y la paz porque esa es la voluntad de las familias nicaragüenses”.

Dijo que el viernes se darán citas para las mesas específicas, para las agendas específicas y “ahí estaremos con toda la entereza, la seriedad, la responsabilidad, la madurez que exigen estos momentos críticos que vive nuestra Nicaragua”.

“Recordemos que hace un mes Nicaragua estaba en paz, recordemos que de repente salieron sucesos todavía incomprensibles para muchos, inexplicables para muchos, pero bueno uno tiene fe y sabe que Dios no se equivoca, que Dios es justo, que Dios es amor”, dijo Rosario.

“Dios nos ha puesto a todos en este otro momento en caminos de convivencia, en caminos que exigen con responsabilidad, que exigen con seriedad, con respeto, construir confianza cada día y de eso nosotros estamos abocados”, dijo.

“Con mucho amor saludamos a las madres en este mes de las madres, con mucho amor, conscientes de las dificultades de estos tiempos, pero también absolutamente confiados en la palabra de Dios”, indicó.

Señaló que en estos momentos “a capacidad de convivir, la capacidad de escucharnos, el respeto y sobre todo la soluciónes lo que necesitamos encontrar, para que cese la desarmonía y se instale el ambiente propicio para el trabajo, para la vida, para el estudio, para el aprendizaje, en toda nuestra Nicaragua”.

Un poema, el dolor de una madre

“Acabamos de regresar de la sesión de instalación del Diálogo Nacional, y quiero agradecer al muchacho que leyó el poema mío, escrito en la Navidad del terremoto que destruyó Managua y escrito cuando murió mi hijo de año y medio, sepultado bajo las paredes de nuestra casa en San Antonio y bueno, yo agradezco que hayan leído este poema que a mi me dice muchísimo, sentimientos profundos, sentimientos de dolor”, dijo Rosario.

“Ese sentimiento de dolor que compartimos todas las madres cuando perdemos un hijo, una hija, un ser querido, y con ese poema le quiero enviar un abrazo fuerte a todas las madres de Nicaragua, que sentimos que nos ha sido arrebatada la paz y nuestros hijos también en medio de un conflicto que nadie quiere”, añadió. Luego dio lectura al poema “Canción de Navidad”, A mi hijo muerto en el terremoto:

Yo camino hoy

con el dolor del parto en cada paso

con el vientre rompiéndose

y los pedazos de madre

volando sobre espacios vacíos

yo camino gimiendo

apretando en mis manos los barrotes

apretando los dientes

mordiéndome la lengua

Voy vestida de barro

voy cubierta de piedras y de tiempo

tengo cara de escombros y cabellos de fuego

llevo el dolor del parto en cada paso

siento al hijo que brota de la sangre

siento la piel colgando

tengo las venas en un solo nudo

hay un hijo derramado en la noche.

“Este poema que para mí significa mucho, es el poema que recoge el dolor de una madre y de muchas madres, que hemos perdido a nuestros hijos en distintos momentos, en distintas circunstancias”, explicó.

“Aquel diciembre fue sumamente doloroso, me tocó ir a recoger a mi hijo a la casa de mi papá y mi mamá, que había caído el segundo piso encima y bueno, veía a aquel angelito que inexplicablemente todavía estaba flexible, caliente, no parecía un niño muerto, parecía un niño dormido”, refirió.

“Recogerlo y sentirlo y abrazarlo y cantarle, y después escribir este poema, que tienen que ver con esa pérdida irremplazable de nuestros hijos. Y por eso digo que en estos momentos de luto, de aflicción, cuando tantas familias hemos sido víctimas de una u otra manera de los acontecimientos trágicos que hemos vivido y que se siguen viviendo en Nicaragua, recuperar este poema ahí, este muchacho que lo leyó, para mí significó la oportunidad de decirles a las madres: Somos una, todas tenemos el mismo dolor, el mismo sufrimiento y estoy segura que puedo hablar a nombre de todas las madres nicaragüenses que queremos la paz, que queremos que no se siga tiñendo con sangre de hermanos la bandera Azul y Blanco de nuestra Nicaragua”, recalcó.

“Las Madres nicaragüenses que damos vida y que defendemos con Amor el derecho a la Vida”.

Señaló que “esta mañana hemos dejado claro el nivel de responsabilidad y seriedad que anima a este Gobierno, nuestro Presidente como jefe de Estado, el nivel de compromiso, el nivel de madurez y el nivel de respeto con que llegamos a esta sesión de instalación convocados por la Conferencia Episcopal de Nicaragua, cumpliendo al pie de la letra lo que nos pidieron los señores Obispos, llevando a las personas que previamente habíamos acreditado, ni una más y disponiéndonos a participar en un acto que trascendía y trasciende los límites de una actividad protocolaria, porque fue un acto histórico en el que nos estamos comprometiendo o queremos comprometernos, todos, a encontrar juntos con respeto, con capacidad para presentar nuestros dolores, nuestras aflicciones, nuestras indignaciones, nuestros puntos de vista y presentarlos con educación, con altura, porque para eso hemos sido convocados”.

Indicó que se llega al Diálogo “para hablar de nuestros agravios, de nuestras esperanzas, y hacerlo con la mejor educación con el máximo de respeto para poder precisamente construir las condiciones para escucharnos y encontrar soluciones que representen tranquilidad para las familias nicaragüenses”.

Llenarnos de Amor

Rosario explicó que cree que “tenemos que llenarnos todos de Amor, de comprensión, de cariño, y llenarnos de voluntad y fe, mucha buena fe, seguir armándonos de ardiente paciencia para entrar en las espléndidas ciudades, ¿Cuáles son las espléndidas ciudades? Las ciudades donde brilla la paz”.

“Las ciudades donde brilla el trabajo, porque como dice nuestro Himno es nuestro Digno Laurel. Las ciudades donde tenemos que seguir habitando todos juntos porque Nicaragua es la casa de todos, es la Patria de todos, fuimos al Diálogo Nacional con el espíritu en alto, con mucha confianza y a pesar de las circunstancias explicables que se dieron ahí, es explicable, pero creo que nos corresponde trabajar para que las condiciones sean mejores para dialogar”, ahondó la Compañera Vicepresidenta.

“Mantenemos esa confianza, esa esperanza y mantenemos sobre todo el compromiso de seguir trabajando en diálogo por la paz, porque Nicaragua quiere paz, que la mayoría de las familias nicaragüenses no queremos volver a vivir conflictos, guerras, todo lo que nos trajo tanto sufrimiento, tanto dolor, todas esas circunstancias que creíamos trascendidas y superadas”, resaltó

“No queremos volver al pasado, queremos ir adelante, queremos encontrar la justicia que todos estamos clamando, porque las madres de todos los nicaragüenses, muertos, fallecidos, quieren justicia, quieren investigaciones y estamos contribuyendo a eso con la presencia o la labor de nuestras instituciones y organismos internacionales que nos acompañan”, añadió.

“Pero aquí lo más importante, que la única guerra que nosotros podemos admitir es la guerra de Amor. Yo tengo un poema también de ese mismo libro que se llama, “Haremos Guerra de Amor”:

Combatamos pues el odio

amor de carne y hueso

inventemos la guerra de las cosas

las flores y los pájaros en guerra

la guerra del amor para los hombres

a puro golpe de amor

enredaderas cubrirán todos los cuerpos

y el amor crecerá saldrá por las ventanas

invadirá los montes y los cielos

haremos guerra de amor

devolveremos el golpe del silencio

y el amor arrullará todas las cosas

hasta que sobren milagros.

 “Eso es lo que necesitamos en esta Nicaragua de luz, de vida, tiene que ser de vida de verdad, necesitamos amor, necesitamos construir amor, todos los días, necesitamos generar a través de nuestras rogativas, de nuestras oraciones, esos milagros, que nos da el amor. Y que nos da la fe, que nos da la fortaleza, esos milagros que representan cariño y compromiso”, concluyó.