Eran las 2 de la tarde de un domingo, en la playa Guasacate del departamento de Rivas, se pueden observar a unos gringos con sus tablas de surfing, era emocionante el ruido de las olas, el bullicio de las personas era como un hormiguerito comparado con el ruido del mar.

Doña Amelia Sanchez y don José Galeano viven desde que eran niños  en las lindas costas de esta playa, iban a jugar al mar, y ahí fue donde comenzó su historia de amor, el cual sigue vivo en la actualidad, y del cual la playa de Guasacate ha sido testigo, la que a su vez ha tenido que ver como día a día extranjeros se quedan a vivir en lugares aledaños a la playa, y como crecen algunos negocios.

El matrimonio Galeano Sanchez ha tenido que presenciar como algunos lugareños venden sus casas al mejor postor, ya sea para vivir y disfrutar de la playa o impulsar negocios como bares, restaurantes y tiendas, así mismo resaltan que han recibido ofertas para comprar un terreno cerca de la playa del cual ellos son propietarios, pero al que le tienen un gran cariño, pues consideran a la playa de Guasacate su segunda casa.

"los lugareños de guasacate tienen tantas ideas como éste par de señores, ellos tienen 2 hijos, “la primera me salió mujercita, se creció y pues ya está casada, el otro es un varón este vive con nosotros tiene a penas 18 años y le gusta estar aquí”, comentaba don José.

Es triste ver a tantas personas que han decidido vender su solar porque los extranjeros los engañan diciendoles que con ese dinero pueden vivir comodos y comprar una camioneta, pero para don José ese es puro cuento para las personas que no saben lo que realmente tienen. “yo sé que éste terreno vale más que todo lo que me darán, éste terreno tiene mi vida, mi juventud y mi envejecimiento, eso nadie lo podrá comprar, aunque seamos pobres ese es el mejor regalo que tengo y nadie de otro lado me lo quitará”. Añadió.