La gran mayoría de las familias que habitan en el barrio 19 de Julio y Rubén Darío decidieron quedarse en casa este Viernes Santo disfrutando de la comodidad de las piscinas inflables que se han puesto muy de moda en los últimos años.

Estas piscinas en los mercados y distintos puestos de venta ambulante estuvieron a precios que oscilaban entre mil y cinco mil córdobas.

Migdalia Rugama, del barrio Rubén Darío, comentó que todos los años compran piscinas y así están más seguros sus hijos.

Tener una piscina inflable en casa es más económico que ir a veranear a otros lugares, yo vine hace unos días de Costa Rica y siento que acá en casa  con los niños bañándose pasamos más tiempo en familia”.

Acá en el barrio ya se está volviendo una tradición sacar las piscinas los Viernes Santos y las dejamos llenas tres días”, aseguró.

 “Es mejor estar aquí en casa, primero adorando a Dios y segundo pasar con los niños porque son ellos los que merecen disfrutar y por eso tenemos dos piscinas para que todos alcancen y se refresquen”, dijo Lorena Carrión.

En el barrio 19 de Julio, también muchas familias decidieron quedarse en casa.

Es primer año que pongo piscina inflable en mi casa y me ha parecido excelente porque estamos más tranquilos, mis hijos están seguros, cocino con calma y les doy a ellos mientras disfrutan de la piscina y como puede ver son muchas las familias que sacan sus piscinas”, dijo Ana Patricia Potosme.