El Cardenal de Nicaragua Leopoldo Brenes recordó durante la Misa del Señor y el lavatorio de los pies, que el gesto representa una invitación de la Iglesia a servir al prójimo y a la reconciliación entre los hermanos.

Al respecto, dijo que la Iglesia es hecha para la humildad. “Esta Iglesia es una Iglesia en reconciliación, una Iglesia reconciliación, una Iglesia reconciliadora”, afirmó.

Asimismo, dijo que la Iglesia eucarística se abre de par en par y se convierte en servidora.

“Porque Cristo es el primer servidor. No he venido a ser servido sino a servir”, dijo citando al Salvador del mundo.

Brenes indicó que este Jueves Santo, fecha en la que los sacerdotes también renovaron sus promesas, es precisamente la ratificación del servicio y la fidelidad a Dios.

Celebrar esta eucaristía, renovar ese compromiso de ser una Iglesia en servicio, una Iglesia que camina como nos lo dice constantemente el Papa Francisco”, refirió.

El Cardenal recordó que fue Cristo el que dejó en la última cena su cuerpo y su sangre. “Para nosotros la Iglesia Católica la gran dicha, el gran regalo, es la presencia real del Señor”, afirmó.

La manifestación del gran amor de Dios es el no abandonar al creyente, en los momentos de cansancio y angustia.

El ve la necesidad de cada uno de ser acompañado y qué mejor que ser acompañado por él mismo, de ser acompañado por su persona en todos los momentos de nuestra vida”, expresó Brenes.

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