Llegó la Semana Santa y las familias se preparan para disfrutar de sus vacaciones. En Nicaragua existen una amplia lista de lugares a visitar. Occidente es uno de los destinos más frecuentados por sus bellas playas y su oferta de turismo religioso.

Para quienes han elegido León, no solo encontrarán varios lugares a visitar, también podrán degustar de su excelente gastronomía, principalmente de platillos muy demandados en la Semana Mayor como la sopa de queso, la sopa marinera y deliciosos pescados fritos, con el toque y sabor que solo aquí lo hallarán.

Quienes decidan darse su escapadita a la ciudad colonial de León les espera Sopas y Asados San José, de doña Sandra Patricia Rivas, quien desde hace 7 años se dedican a elaborar sopas y para la Cuaresma la tradicional sopa de queso.

“En esta temporada tenemos bastante clientela que viene a tomar su sopa de queso cada viernes, llegando a vender hasta 80 tazas”, expresó Rivas.

Confiesa que el secreto que le da la exquisitez a sus sopas es que todo lo hace con amor, “considero que lo particular que tiene es que nosotros trabajamos con amor y cuando se hacen las cosas con amor quedan ricas”, mencionó.

El sabor único de la sopa de queso que hace doña Sandra es la combinación de ingredientes como masa de maíz, huevo, cuajada y crema, cebolla, chiltoma y hierbabuena picada que le da el aroma encantador seductor para los comensales. También le agrega cebollas fritas doradas y jocotes.

Cada taza es servida con dos tortas y tiene un valor de 130 córdobas.

Este lugar está ubicado frente a la Iglesia San José en León en donde también el cliente encontrará asados y otras sopas.

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Sopa de queso con verduras

Si desea algo más económico, pero con un sabor inigualable, en el barrio Sutiaba, les espera doña Pilar Cáceres, quien con su carácter y humor jocoso atiende a sus clientes que llegan en busca de su afamada sopa de queso.

Pilar es una mujer hacendosa que lleva alrededor de 25 años trabajando en la cocina y haciendo sopa de queso. Ella es muy conocida en todo el barrio.

Con su modesta expresión oral y sin parar de mover el perol donde hierve la sopa expresa: “Yo he sido fritanguera y hago de todo. Trabajé en donde era el supermercado Salman, ahí tenía fritanga y hacía sopas, pero ahora, me dedicado a hacerlas aquí en mi casa”.

Señala que no solo del barrio le llegan a comprar sino de todo León, “vienen hasta en camionetonas, cuando hay muchos los pongo a hacer fila”, indica.

La sopa de queso que elabora doña Pilar es muy peculiar por todos los ingredientes que le agrega, que incluyen verduras como yuca, quequisque, maduro, jocote, además de las deliciosas tortas de queso. Si el cliente desea también elabora tortas con sardinas.

Desde el Miércoles de Ceniza ella hace cada viernes y domingo la sopa de queso, para lo cual recibe el apoyo de su hermana Juana Cáceres.

“Yo hago más esta sopa en Cuaresma, pero hay veces que la gente me pide que se las haga”, dice doña Pilar.

Cuenta que la receta fue heredada de su mamá, quien les hacía sopa cuando ella junto a sus hermanas eran unas niñas y de ahí ella fue la única que aprendió a prepararla y ha quedado con la tradición.

De cada perol que hace llega a sacar hasta 60 tazas, que vende con dos tortas que cuestan 10 córdobas cada una y le agrega un poco de queso rallado como toque final.

El que prueba la sopa de queso de doña Pilar regresa. Si el cliente desea, puede tomársela ahí mismo donde es servida con su tortilla y chilito si así lo prefiere. Cada taza cuesta 80 córdobas.

“Todos los fines de semana hace sopa y para estas fechas la sopa de queso ha sido tradición de ella en esta cuadra”, dijo Richard Hernández, uno de sus clientes.

En Sutiaba se le puede encontrar del Palí 1 ½ cuadra al Sur y podrá comprobar que la sopa de queso de doña Pilar es una de las mejores.

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Un pescado frito único

Si no desea sopa de queso, aquí mismo en el barrio Sutiaba encontrará el ya reconocido restaurante Los Pescaditos, que cuenta con 76 años de existencia y atendiendo a una variada clientela.

Este ha sido un negocio familiar y actualmente es administrado por la tercera generación. Fue creado por doña Pilar Pérez, manteniendo a lo largo de todos estos años su especialidad: el pescado frito.

Don Agustín Laínez, administra el local junto a su esposa y dos hijos, él expresó que por este lugar han pasado personas que llegaron jóvenes y siguieron llegando con sus hijos y ahora con sus nietos.

“Los Pescaditos se han vuelto ya una referencia también, y hay quienes dicen que, si llegas a León y no vas a Los Pescaditos, no estuvo en León”, expresó Laínez.

Lo singular de este restaurante es que el cliente selecciona el pescado que quiere comerse. Don Agustín expresa que, en los inicios, el cliente venía y escogía el pescado de una pileta, ahora por espacio los conservan en una mantenedora.

“Nos ha dado resultado, porque así el cliente mira lo que se va a comer y les gusta esa parte”, agregó.

A Los Pescaditos le caracteriza la calidad y el buen trato al cliente, por lo que siempre son visitados, en la Cuaresma y Semana Santa se incrementa la afluencia por la temporada.

“El que el cliente al final de comer diga que estuvo riquísimo, nos satisface a nosotros, porque sabemos que va satisfecho por el servicio que le prestamos. Eso es algo que cualquier negocio que hace eso prospera y siempre el cliente regresa”, manifestó Laínez.

Ellos ofertan pescados desde una libra y media hasta 3 libras, a veces hay hasta de 4 libras, los cuales son adquiridos de varios proveedores de Corinto y Poneloya.

Los Pescaditos es un punto de referencia en León y también un lugar donde han estado comiendo su pescado presidentes de Nicaragua, diputados, empresarios, funcionarios de gobierno, estudiantes universitarios y profesionales.

Doña Delma Picado, esposa de Laínez y nieta de la fundadora de este restaurante, dijo que los clientes prefieren visitarles porque les gusta la comida que ofrecen e incluso llegan de otros países.

“Mis hijos ahora forman parte del negocio que va de generación en generación, y así vamos trabajando en familia”, refirió Picado.

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Deleite una rica sopa marinera en Las Peñitas

Si desea salir del casco urbano de León puede visitar la playa de Las Peñitas, en donde doña Bertha Roque le espera en su restaurante que lleva su nombre con una variedad de comidas a base de mariscos.

Roque tiene más de 30 años de haberse establecido en Las Peñitas. Cuenta que empezó vendiendo agua helada cuando apenas llegaba poca gente en una enramada de palma de coco, pero como ha crecido el balneario ahora viene más gente y en su establecimiento hasta hamacas tiene.

“Con la ayuda de Dios y la gente que venía, hicimos un rancho, luego hicimos otro y así uno más grande porque la gente sigue viniendo, para la honra y gloria de Dios, todo se lo debo a mi Cristo”, dijo doña Bertha.

De su amplia variedad de platillos, destaca la apetecible y exquisita sopa marinera elaborada sin más que otro secreto que la oración a Dios para que cuando el cliente venga se sienta satisfecho, alimentado y gozoso.

“Que el cliente me diga que riquísimo comí y dormí. Eso es un gozo para mí, que quizás no va a generar tanta ganancia, pero es el sentir que la gente se sienta bien y uno también se siente bien”, indicó esta mujer emprendedora y con una fe arraigada en Dios.

Con su humildad refiere que en la zona hay muchos lugares que cocinan sabroso, pero la sazón especial de su sopa “se la da mi Cristo, porque le echo lo mismo que le echan todos a la sopa”.

Entre los principales ingredientes que lleva la sopa marinera de Roque está el pescado, punche rojo y punche baúl, langosta, camarón, caracoles y cusuquito de mar.

Doña Bertha dijo que en esta temporada de verano llega mucha gente de todos lados del país y extranjeros. “Tengo clientes que vienen una vez al año, trabajan en los Estados Unidos y vienen a comer aquí una buena sopa, pescado, camarones”, indicó.

Su buena cuchara ha seducido el paladar de los comensales que una vez que comen en este lugar regresan y corren la voz, logrando que cada vez más gente le visite.

Para estos días de Semana Santa espera vender más que el año pasado, ya que frente a su establecimiento está el Mirador que le ha encantado a las personas con sus mejoras.

“Toda mejora que hace el Gobierno es un empuje para todos los negocios, gracias al Señor ahora viene más gente al Mirador”, manifestó.

Restaurante Roque es un negocio familiar donde doña Bertha le da empleos a hijos, nueras, sobrinos, primas y personas eventuales en temporada alta.

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