Un verdadero ambiente de fe y de alegría se vivió este domingo en Monimbó, Masaya, donde su Eminencia Reverendísima Cardenal Lepoldo Brenes impartió la eucaristía en honor a San Lázaro.

La santa misa se realizó en la Iglesia María Magdalena, en la cual Brenes recibió el abrazo y cariño de los fieles y de las autoridades locales.

Estas festividades son muy particulares, pues los devotos llevan ataviados a sus perros a la misa en honor San Lázaro.

Durante la homilía el Cardenal Brenes dijo que las fiestas de San Lázaro son un encuentro con el Señor. “No ponemos bajo la misericordia del Señor que siempre es compasivo con el humilde, con el sencillo y si en algo le hemos faltado le pedimos perdón”.
 
El prelado después de saludar al pueblo y autoridades locales de Masaya recordó a los feligreses el reciente encuentro que sostuvo en Roma con el Papa Francisco “con quien tuve la dicha de poder dialogar un buen tiempo para manifestarle nuestro trabajo pastoral, nuestras vivencias en la Arquidiócesis”.

“Él aprecia mucho la piedad popular y hace como dos años estando con una reunión con él y  refiriéndose a la piedad popular decía que es un tesoro el que tiene la iglesia”.

“Un tesoro que prácticamente está siendo cuidado y custodiado por los fieles y es una acción y una experiencia que a veces no es dominada de manera total por el sacerdote o por el obispo, porque es una fiesta que aunque no la ordene el párroco pero va adelante”, añadió.

Además de recordar las más de 400 carretas peregrinas que van en busca de Jesús, el prelado enfatizó en la necesidad de conocer el camino para conocer a Jesús.

Agregó que el tiempo de Cuaresma es el momento de acercarse al Señor a base de la oración. “En un momento de silencio también podemos sentir a Jesús”.

Recordó que por eso el miércoles de cenizas se hizo referencia a tres aspectos:  oración, ayuno y buenas obras.

Brenes explicó que esas buenas obras deben quedar en el corazón al tiempo que dio a conocer una experiencia mariana personal que tuvo lugar en Portugal donde quiso adquirir una imagen de la virgen de Fátima “pero yo llevaba en mi mente y corazón la imagen de la Virgen de Fátima que está en Ticuantepe”.

A pesar de visitar varios establecimientos en Portugal nunca pudo ver la imagen de la virgen que andaba en su mente y corazón, pero “un comerciante me llamó y me preguntó ¿Qué busca?". La repuesta de prelado fue “busco el rostro de la misma imagen de la Virgen de Fátima que está en mi pueblo”, pero el comerciante le aseguró: “Mire padre esa imagen nunca la va a encontrar porque esa usted solamente la lleva grabada en el corazón”.  Esto ocurrió en 1983, dijo el prelado quien llamó a los fieles a grabarse en sus corazones la ley del amor.

Desfile de mascotas

Luego de la misa los promesantes desfilaron con sus mascotas y el párroco de la iglesia Maria Magdalena, Pedro Abelardo Méndez, dijo que la tradición de llevar los perros al templo donde tiene mas de 150 años de celebrarse.

Recordo pasajes biblicos que narran como "hasta los perros se acercaban a lamer las llagas" de Lázaro, y que de ahí viene la tradicion de llevar a sus mascotas al templo.

Dijo que la poblacion cuando tiene enfermedades como tambien sus mascotas se acercan a la imagen de San Lázaro a pedirles milagros.

"Esto es como un signo de peticion para que interceda ante el Señor", dijo el parroco.

Al concluir con la celebracion de la misa el sacerdote tomó en sus manos agua bendita para rociar a todos caninos junto a sus dueños.

Eddy Reyes, quien llavaba a su canino en brazos y con vestimenta, dijo que lleva dos años pagando el milagro que le concedio San Lázaro de sanar a su perro Dady.

Sthefani Barberena estaba en el atrio de la iglesia con dos perritos de raza pequinés de nombre Maggie y Bongo. Ambos, madre e hijo, lucían en sus cabezas pequeños sombreros.

Dijo la joven que la hembra estuvo a punto de morirse, pero la madre de Sthefani le pidió a San Lázaro que la curara. Desde entonces cada año lleva a sus mascotas a la iglesia de Monimbó.

Martha Toribio, del Torovenado El Malinche, llegó al templo en una carreta tradicional. Dijo que llegó a pagarle la promesa a San Lázaro "por haberme salvado a mi perrito y por eso le puse su nombre Lazaro".

El perro de doña Martha es invalido, le hace falta una pata delantera y recordó que a San Lázaro con sus llagas siempre lo acompañó un perro.

monimbo

monimbo

monimbo

monimbo

monimbo

monimbo

next

next

next

next

next

next

next

next

next

next