Roger García Orozco, el hombre que logró llamar la atención de la gente con los elementos característicos que hoy se le atribuyen a las vacas culonas, fue recordado por sus compañeros tradicionalistas como uno de los fundadores de las celebraciones más pintorescas de la capital.

Orozco, fallecido este domingo en un hospital capitalino, fue quien concibió darle el volumen exagerado al trasero de las vacas.

“Y ese año que salimos a topar al Santo (Domingo de Guzmán), la primera vez todo mundo ‘clase culo, clase aquí… las vacas culonas’. Entonces de ahí quedó bautizado para la historia”, comentó en la vela de Orozco, Marvin Ondoy, también cofundador también de las vacas culonas.

Recordó que fue en los años noventa cuando un grupo de sandinistas devotos de Santo Domingo concretaron la idea que fue precedida por una larga tradición.

“Cada primero de agosto, cada cuatro, cada diez, nos íbamos a preparar santos, a dejar al Santo, nos prestaban instrumentos musicales del Colegio Maestro Gabriel, el Elvis Díaz, hacíamos rifas después para llevar a los chicheros y vino creciendo la tradición”, comentó.

Ondoy precisó que gracias a este esfuerzo es que cada año se vive un evento multitudinario en San José Oriental en el que participan no solo los capitalinos sino también visitantes de todos los departamentos del país.

Manuel Orozco, hermano de Roger y hoy coordinador de las Vacas Culonas, explicó que este año se cumplen 25 años de trayectoria.

“Un compañero la hizo en un molde en pequeño (a la vaca) pero él la hizo en grande, para llamar la atención más que todo. Lo folclórico de la vaca”, comentó.

Su hermano dijo que el domingo anterior, Orozco había participado en la reunión para definir toda la instrumentación a utilizar “teníamos que prepararlo… la íbamos a sacar del estadio para celebrar estos 25 años de las vacas”, comentó.

La vela se realiza en su casa de habitación, esta tarde será la misa de cuerpo presente y posteriormente su entierro en el Cementerio Periférico.

Durante sus honras fúnebres habrá presencia de marimba y las vacas culonas que rendirán tributo con la alegría que las caracteriza.