Miles de católicos de todo el territorio nacional acompañaron a la venerada imagen de la Sangre de Cristo durante la procesión del Vía Crucis que año con año realiza su recorrido por algunas vías de la capital. Al igual que en años anteriores, la procesión inició desde tempranas horas de este Viernes Santo en las cercanías del colegio Teresiano para luego dirigirse hacia la Catedral de Managua.

En esta actividad miles de católicos asisten con el propósito de dar gracias a la Sangre de Cristo por algún milagro recibido y otros por mantener vivas las festividades religiosas de la época, en la que toda la comunidad religiosa sostiene un encuentro cercano con Jesucristo a través del canto y las oraciones que realizan durante el recorrido de la procesión que dura alrededor de cuatro horas.

Monseñor Leopoldo Brenes, Arzobispo de Managua, manifestó que al igual que en años anteriores la Iglesia Católica nicaragüense da gracias a Dios por las bendiciones recibidas, así mismo señaló que están elevando sus plegarias para que el pueblo nicaragüense continúe siendo bendecido por nuestro señor Jesucristo.

“Nuestro pueblo siempre recibe la misericordia de nuestro Señor y la presencia de este pueblo en la procesión es el reflejo de ese agradecimiento que sentimos con Dios por todas esas bendiciones que hemos recibido y hoy de manera penitencial estamos viviendo ese momento de su pasión y muerte, lo que significó vida en abundancia para nosotros” expresó.

“Hoy le estoy pidiendo a nuestro buen Dios que siga bendiciendo al pueblo católico, al pueblo nicaragüense y que su corazón este cercano al nuestro y que siempre podamos reconocerlo, alabarlo y bendecirlo por los siglos de los siglos” enfatizó Brenes.

Junto a Monseñor Brenes, caminaba en esta peregrinación acompañando al pueblo católico nicaraguense el nuncio Fortunatus Nwachukwu.

Desborde de fe y religiosidad

Durante la procesión se apreciaba una gran cantidad de niños vestidos de ángeles, otros personificando a Jesús, María y los adultos caminaban con los ojos vendados, descalzos y de espaladas, de modo que su rostro quedase hacia donde se ubicaba la imagen santísima. Simultaneo a esto, todos rezaban el santo rosario y entonaban cantos con mucho amor, devoción y respeto.

Doña Elena Vílchez, vino en compañía de sus hijos desde el departamento de Masaya a pagar una promesa por la sanidad de sus dos vástagos quienes fueron sanados de diabetes y asma, ellos asistieron a la procesión portando atuendos similares a los de la época de nuestro señor Jesucristo.

“Desde que mis hijos estaban muy pequeños yo le pedí a la Sangre de Cristo que me los sanara y así fue, por tal razón todos los años venimos a darle gracias y a acompañarlo durante toda la procesión, nosotros vamos a continuar con esta promesa hasta que pueda, cuando ya los años y la salud no me lo permitan entonces ellos van a continuar con el pago de la promesa” señaló Vílchez.

De igual manera doña Luz Torres originaria de la capital pero radicada en Estados Unidos señaló que desde hace más de quince años es promesante de la Sangre de Cristo porque le ha permitido estar con vida y salud durante todo este tiempo.

“Desde muy pequeña he sido creyente de la Sangre de Cristo y he asistido a las procesiones de los viernes santo, sin embargo este año vengo a pagarle una promesa muy especial porque he recibido la sanidad y eso me permite estar viva y cuando ya no este con vida yo sé que mis hijos van a continuar con esta bella tradición” finalizó Torres.

Al finalizar la procesión, los creyentes se reunieron en la catedral de Managua para escuchar la lectura bíblica, dirigida por Monseñor Leopoldo Brenes, donde sin lugar a duda recordaron cada uno de los pasajes bíblicos en los que se manifiesta la pasión y muerte de nuestro señor Jesucristo.