Los Rivenses se han caracterizado por su apego a las festividades de la Semana Santa, una de estas, y la que mayor arraigo tienen entre los devotos, es la llamada Procesión del Silencio, que se realiza el Jueves Santo en todas las Parroquias del Departamento de Rivas luego de que finaliza la Adoración al Santísimo en el Monumento, acto que se realiza todos los jueves del año, pero de manera especial el Jueves Santo.

En la Procesión del Silencio los fieles católicos representan el pasaje bíblico donde Jesús después de ser apresado en Getsemananí, es llevado ante el Sanedrín, donde se buscaba una excusa para poder condenarlo a muerte.

El silencio que guardan los devotos en la procesión, simboliza el silencio que guardó Cristo durante todo ese tiempo aún y cuando sabía que sería crucificado.

Otros señalan que con su silencio los cristianos católicos tratan de demostrar el dolor o tristeza que sienten por el sacrificio que ha tenido que hacer Jesús para la redención de los pecados de los hombres.

La procesión consiste en un recorrido silencioso de la imagen de Jesús Vendado en los ojos, por las principales calles de los municipios, tras la cual van los devotos manifestando su fe en el Señor. Por lo general esta procesión se realiza a partir de las 10 de la noche en todas las parroquias, lo único que debe escucharse en dicha procesión es el sonido de una trompeta en cada esquina que recorre.