El miércoles de ceniza, que marca el inicio de la cuaresma es un llamado a la conversión, como comunidad cristiana y como iglesia.

Según la biblia, las cenizas nos recuerdan el origen del hombre: “Dios formó al hombre con polvo de la tierra” (Gen 2,7).

El fin del hombre: “Hasta que vuelvas a la tierra, pues de ella fuiste hecho” (Gen 3,19)

Dice Abrahán: “Aunque soy polvo y ceniza, me atrevo a hablar a mi Señor” (Gen 18,27).

“Todos expiran y al polvo retornan” (Sal 104,29)

Las cenizas se obtienen al quemar las palmas que se bendijeron el anterior Domingo de Ramos.

Se debe aclarar que no tendría sentido recibir las cenizas si el corazón no se dispone a la humildad y la conversión que representan.

¿Como se imparten las cenizas?

La bendición e imposición de la ceniza tiene lugar en la misa, después de la homilía. En circunstancias especiales, por ejemplo, cuando no hay sacerdote, se puede hacer sin misa, pero siempre dentro de una celebración de la palabra.

Las cenizas son impuestas en la frente del fiel, haciendo la señal de la cruz con ellas mientras el ministro dice las palabras Bíblicas:

“Acuérdate que eres polvo y en polvo te convertirás”, o “Conviértete y cree en el Evangelio.