Este barrio estaba ubicado en un lugar conocido como El Hoyo, porque en realidad es un verdadero hoyo, donde decenas de humildes viviendas fueron construidas sin medir el riesgo y las consecuencias de deslaves, inundaciones y otras eventualidades naturales.

En el invierno, el barrio ubicado cerca del reparto Los Arcos y el hospital Lenín Fonseca, en el sector noroccidental de Managua, se inundaba y las fuertes corrientes amenazaban con arrastrar a sus pobladores, mientras que la Defensa Civil mostraba su preocupación por el riesgo de un deslave u otro tipo de desgracia en una zona altamente sísmica como es Managua.

El teniente coronel Mario Rivas Pérez, jefe de la sección de Defensa Civil de Managua, dijo que desde hace tres días están trabajando en el traslado de las 79 familias del Barrio Juan Emilio Menocal.

“Llevamos tres días de trabajo, hasta ahorita llevamos trasladadas 54 familias y nos hacen falta unas 25 familias, que se trasladarán en los próximos dos días”, refirió Rivas Pérez, mientras coordinaba la llegada de los camiones al nuevo lugar donde han sido ubicados los pobladores reubicados en el barrio Cuba, en un predio que antiguamente ocupó la empresa Enabin y donde se han construido unas 30 viviendas solidarias.

Según el teniente coronel la parte más difícil del traslado lo han asumido la Alcaldía, la Promotoría Solidaria, y los activistas de los  CPC.

“Para nosotros lo difícil ha sido lo incómodo del terreno y lo inaccesible, además ha habido que arrancar las casas y trasladarles todo los enseres que ellos tienen más todos los materiales de sus viviendas que fueron desarmadas”, explicó.

Sobre el Barrio Juan Emilio Menocal, señaló que éste “ha sido un sitio de riesgo completo, siempre ha sido inundado, tiene el riesgo de sismo, porque está en un cerro, en un cono volcánico y también había peligro de deslave por las intensas lluvias porque es una pendiente demasiada pronunciada”, precisó.

Francisca del Carmen Hernández Granados, una de las pobladoras reubicadas le dio gracias a Dios, a la compañera Rosario Murillo y al Presidente Daniel Ortega. “Me siento orgullosa y alegre, no pensábamos que era así nuestra casita, ahora veo que era verdadero. No pensaba que era este tipo de casa. Cuando la ví me sentí orgullosa”, dijo la mujer originaria de Siuna.

Su esposo, Rolando Tórres, un vendedor de Managua, relató que tenían tres años de vivir en el Juan Emilio Menocal. “Era peligroso, era un riesgo, era un guindo, un hoyo. Gracias a Dios y al presidente Daniel Ortega, a la compañera Rosario, que nos entregaron esta casa con voluntad”

“Allá era un guindo, caían perros muertos, basura, todo, se ponía feo cuando llovía. Cuando llovía nos íbamos donde mi tía y quedaba solo ahí. Yo no creía que íbamos a tener esta casita pero gracias a Dios y al Presidente que nos dio esta casa digna. Ahora estamos más seguros”, dijo el hombre mientras arreglaba sus cosas junto a sus tres hijos.

Jóvenes de la Promotoría Solidaria se encargaron de entregar las viviendas a las 14 familias que han sido trasladadas a este lugar, que cuenta con todos los servicios básicos y está en un sitio accesible, a dos cuadras de una avenida principal.

Scarlet Delgado Vargas, de Promotoría Solidaria del sector Acahualinca, Distrito II, Ruta II, junto a otras jóvenes ayudaban a las familias que se les restituyó el derecho a una vivienda digna a arreglar sus enseres personales.

“Estamos acompañando a las familias que están recibiendo el día de hoy sus casas dignas, nosotros como promotores venimos a darles la bienvenida”, dijo la joven.