También le envié una carta haciéndole saber lo mucho que me habían impresionado sus palabras en una suerte de cabildo abierto en Estrasburgo y como yo, de todo corazón, deseaba que usted no solo se convirtiera en un gran líder político, sino también en un líder ético-espiritual, siguiendo los pasos de Martin Luther King, Yes you can! Con la ayuda de Dios.

Todas esas lindas palabras, llenas de esperanza, han sido llevadas por el viento. Estamos rezando por usted, Señor Presidente, y usted también debe rezar para que se le dé la fuerza espiritual para estar a la altura de las exigencias de la Paz y de la Vida en estos tiempos tan difíciles. Por favor, Señor Presidente, haga TODO lo que pueda para que Estados Unidos deje de ser el terrorista, criminal y genocida Imperio en que se ha convertido.

Amor y bendiciones,

su hermano,

Padre Miguel d’Escoto, M.M.