Alcaldes de diversas ciudades del país como Manaus, Salvador, Curitiba, Cuiabá y Porto Alegre anunciaron que realizarían una fiscalización más fuerte de las discotecas durante la reunión anual que mantienen con la presidenta Dilma Rousseff que se celebra este lunes.

El presidente de la Cámara de Diputados, Marco Maia, indicó que se crearía una comisión con el fin de que se redacte un proyecto de ley federal relacionado con la concesión de permisos a locales públicos y prevención de incendios para que, de esta manera, se unifiquen las reglas municipales y estatales.

La policía de Santa María, en el estado de Río Grande del Sur, se encuentra investigando si los responsables de la discoteca ocultaban pruebas de lo sucedido.

Las autoridades sospechan que la discoteca Kiss del día del incendio había excedido su máxima capacidad. El día del incendio el local estaba repleto de universitarios que celebraban una fiesta.

Se esta investigando además la supuesta desaparición de un computador que almacenaba imágenes de las cámaras de seguridad.

"Las cámaras de filmación no estaban en el local (donde deberían estar), no había ningún computador con almacenamiento de memoria", dijo la fiscal Veruska Agostine a la prensa.

Los entes de seguridad también están buscando el registro de la caja con el fin de comprobar la cantidad de gente que había en el recinto a la hora de la tragedia.

La policía y los bomberos detallaron que el permiso de la discoteca estaba vencido, el local carecía de salidas de emergencia y la única puerta de entrada y salida no tenía señales y estaba bloqueada por barras de acero.

Testigos del hecho también relataron que los guardias de seguridad bloquearon la salida para evitar que algún cliente se fuera sin pagar, y que al menos un extintor de incendio no funcionó.

Hasta este lunes, las autoridades arrestaron a cuatro presuntos responsables del hecho y este martes se ordenó el embargo de los bienes de los propietarios del establecimiento nocturno.

El incendio en la discoteca Kiss comenzó el domingo pasado a causa de un espectáculo pirotécnico que hizo arder el material para el aislamiento acústico de la discoteca, donde se estaba celebrando una fiesta de estudiantes de la Universidad Federal de Santa María.