"Es inadmisible que el Consejo de Seguridad de la ONU sea un 'polígono' donde se elaboren documentos para el derrocamiento de regímenes en países soberanos", dijo Lavrov en una entrevista a "Rossiyskaia Gaceta".

El ministro señaló que durante la elaboración del proyecto de resolución sobre Siria a principios de febrero, todos los miembros del Consejo de Seguridad estuvieron muy cerca de crear un documento consensuado.

"Las ambigüedades que quedaban se podía eliminar simplemente pidiendo a las partes beligerantes en Siria abandonar las ciudades...  Pero las enmiendas propuestas por Rusia fueron desechadas al igual que fue ignorada la petición de aplazar la votación para que todos los miembros del Consejo pudieran estudiar mejor las propuestas de Moscú", apuntó Lavrov.

Como consecuencia, Rusia se vio obligada a vetar el proyecto de resolución sobre Siria porque el documento partía de "conclusiones unilaterales" sobre la responsabilidad exclusiva del Gobierno sirio por la escalada de violencia en el país.

"Precisamente esas acciones (conclusiones unilaterales) pueden privar de legitimidad la labor del Consejo, dañar su prestigio internacional y alterar el sistema contemporáneo de mantenimiento de la paz y seguridad basado en el apego de los países a los principios básicos de la Carta de la ONU", expresó el ministro.

Desde hace casi un año, Siria es escenario de violentos choques entre la oposición y las fuerzas gubernamentales. La ONU estima en más de 7.500 los muertos en los enfrentamientos. Las autoridades sirias, a su vez, reportaron más de 2.000 víctimas mortales entre los soldados y policías que se enfrentan a milicias armadas.

El pasado 4 de febrero, Rusia y China vetaron un proyecto de resolución del Consejo de Seguridad de la ONU sobre Siria por contener unas "formulaciones inaceptables" que podían provocar, según Moscú y Pekín, la repetición del "guión libio" en Siria.