La investigación, reseñada en la revista Molecular Therapy, determinó que el uso de un tipo de “tijeras moleculares” que “cortan y pegan” una serie de genes en las células T, fortalece las luchas de éstas contra el virus del VIH.

“La presencia en la sangre de un paciente de células T protegidas de esta manera no evitará que el virus le infecte, pero sí le defenderá del colapso del sistema inmune que suele suceder al desarrollarse el virus del SIDA en el organismo”, aclaró Sara Sawyer, una de las autoras del proyecto.

La publicación señala además que un grupo de biólogos liderados por Matthew Porteus elaboró el nuevo método estudiando mutaciones de los genes CCR5 y CXCR4 que convierten a algunas personas en prácticamente inmunes al VIH.

Tras separar los fragmentos necesarios de estos genes, los científicos los introdujeron en un retrovirus especial, que penetra las células inmunes y tejidos hematopoyéticos en la médula ósea, y sustituye las copias normales del CCR5 y CXCR4 por sus versiones “invencibles”.

Este procedimiento convierte a las células T, la principal “víctima” del VIH, en casi invulnerables a la infección.

Según los cálculos de los científicos, esta terapia genética ha multiplicado la resistencia de las células a la infección por entre mil 200 y mil 700 veces. No obstante, los biólogos advierten de que su producto no está listo para el uso médico, pero pronostican que esta tecnología podría ayudar a proteger al cuerpo contra el SIDA en un futuro.