En entrevista con Prensa Latina, el periodista, escritor y profesor de la Universidad París-Sorbona señaló que en la cita, programada para el 27 de enero en Santiago de Chile, se encontrarán dos filosofías y dos proyectos de sociedad diferentes.

"Europa tiene mucho que aprender de la nueva América Latina que representan Brasil, Venezuela, Bolivia, Argentina y Ecuador, entre otros, en términos de lucha contra el mundo financiero y de recuperación de la soberanía", aseguró Lamrani.

Estos países lograron reducir el peso de la deuda y aliviar la opresión de los organismos multilaterales de crédito, sin aplicar medidas de ajuste extremas, al contrario de lo que está ocurriendo en la eurozona en la actualidad, recordó.

Destacó que mientras en numerosas naciones de la Celac se trabaja por poner al ser humano en el centro del proyecto social, en la UE todo está diseñado para favorecer a los grandes grupos financieros, aún a costa de sacrificar a cientos de miles de familias en Grecia, España o Portugal.

La Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños se fundó en Venezuela en diciembre de 2011 y en ella participan 33 países del continente americano, con la excepción de Estados Unidos y Canadá.

Esta organización, dijo Lamrani, permite a los pueblos de la región basar sus relaciones en la reciprocidad, la solidaridad y la integración, para resistir a los designios hegemónicos de Washington.

Se trata, afirmó, de un paso hacia una especie de segunda independencia del continente, que abre la puerta a la elaboración de políticas económicas y sociales comunes, alternativas al neoliberalismo.

Tras la cita con la Unión Europea, los miembros de la Celac celebrarán su primera cumbre anual, donde Chile entregará a Cuba la presidencia pro tempore del grupo.

"Cuba siempre ha sido el símbolo de independencia, emancipación y dignidad del continente latinoamericano y es lógico que asuma la dirección de este organismo", destacó Lamrani.

Añadió que el prestigio de la Revolución es muy grande, porque no solo consiguió la consolidación de una nación soberana donde reina la justicia social, sino que hizo de la solidaridad un eje de su política internacional.

"Cuba no brinda sus excedentes sino comparte lo poco que tiene con la Humanidad. Las naciones más ricas del mundo deberían seguir este ejemplo", aseguró.