La cantidad de visitas anuales a los hospitales, que involucran a estas bebidas, se duplicó desde 2007 a 2011 , el último año del cual se tienen cifras disponibles, de acuerdo con un informe de la Administración de Servicios de Abuso de Sustancias y Salud Mental.

En 2011 hubo 20.783 visitas informadas a salas de emergencias, en las que se mencionaba una bebida energizante como la causa de origen o el factor contribuyente a un problema de salud, en comparación con 10.068, de 2007.

Estos problemas, que comúnmente se relacionan con el excesivo consumo de cafeína, pueden provocar ansiedad, cefaleas, latidos del corazón irregulares y ataques cardíacos.

La industria de las bebidas energizantes, que el año pasado tuvo ventas estimadas en más de diez mil millones, ha caído dentro de un área de mayor observación detallada, después de revelaciones recientes de que la Administracion de Alimentos y Medicamentos ha recibido numerosos informes de muertes y lesiones, en las que se mencionaban bebidas energizantes.

La mención de un producto en un informe de la FDA no significa que sea el causante de una muerte o una lesión, y los productores de estas bebidas insisten en que son seguras.

Los productores de bebidas energizantes, además, comercializan sus productos entre los adolescentes y los adultos jóvenes, con imágenes que exaltan deportes extremos, el rock y mujeres jóvenes con poca ropa.

Aproximadamente un 42 por ciento de las personas tratadas en emergencias por problemas relacionados con estas bebdias, las habían consumido con alcohol u otras sustancias, como Adderall y Ritalin.

Estas dos drogas, como la cafeína, son estimulantes. Los fabricantes de estas bebidas bajo sospecha, reivindican que sus fórmulas brindan una ventaja física y mental.

Sin embargo, existe poca evidencia científica sobre ese tema.

El informe también dio a conocer que una cantidad en aumento de pacientes mayores, estaba sufriendo complicaciones a causa del uso de estas bebidas, posiblemente debido a las interacciones con otros medicamentos.

“Los profesionales de la salud pueden desalentar su consumo mediante la explicación de que sus beneficios se deben en gran parte al marketing, más que a pruebas científicas,” concluyó el informe.