Así como ellas, otras miles de mujeres en todos los municipios del país están siendo protagonistas del emblemático programa que ha revalorizado el papel de la mujer nicaragüense en la economía familiar y comunitaria, y que ha garantizado que con el microcrédito miles de familias estén saliendo del umbral de la pobreza y la extrema pobreza.

Con su cheque en mano, las socias del Programa harán realidad sus planes. Algunas han recibido hasta 9 microcréditos; para otras, será el primero. Pero todas están confiadas en su capacidad para convertir ese préstamo en una herramienta de trabajo.

Aquí comienza la historia de doña Celia Escobar Prado, quien a sus 54 años es propietaria de una próspera fritanga y una pulpería que administra en su casa. Ella es la socia de mayor edad en su grupo de 5 mujeres que recibieron por novena vez el crédito de Usura Cero.

Aunque tiene 40 años de dedicarse al negocio de la venta de comida, doña Celia asegura que fue hasta hace 15 años que decidió instalarlo en su casa, ubicada atrás de la UCA, debido a que las cosas comenzaron a ponerse difíciles en el país.

Relata que no todo ha sido fácil para ella, durante años necesitó la ayuda de un crédito que nunca consiguió por temor a perder su negocio y su propiedad ante algún usurero o algún banco.

“Me daba miedo porque a veces los negocios van mal, tal vez se acerca aquel abono y uno no tiene y después vienen la gente prestamista y les quitan sus cositas a uno”, explicó.

“No tenía valor para hacer un préstamo, ni quiera Dios” relata y sonríe al darse cuenta que a la fecha ha sido protagonista de nueve microcréditos que le han garantizado la sostenibilidad y el crecimiento de su pequeño negocio.

“Ahora me he  hallado un valor de que yo ya tengo 9 préstamos y sigo de frente y hasta donde pueda”, aseguró.

Usura Cero, un programa de protagonismo para todas las mujeres

“Como en todo negocio hay tiempos buenos y tiempos malos”, comenta doña Celia al referirse al momento cuando decidió armarse de valor y optar por un crédito.

Al inicio no sabía dónde hacerlo y uno de los inconvenientes que se le presentó fue su edad. “Pero ahora hay esa facilidad con Usura Cero, que a todo mundo le prestan hasta a las ancianas como yo y en un banco no nos prestan a las ancianas” dice sonriendo.

Fue así que optó por acercarse al programa Usura Cero. “Lo oía mencionar mucho, entonces llamé a una amiga mía, le pregunté…  ella me llevó, con ella comencé, entonces ella buscaba grupos y se iba con nosotros a los préstamos y yo me sentía incapaz de hacer préstamos, mucho menos un préstamo tan grandecito. Ya 5 mil pesos para mí ya lo pensaba”, recuerda.

Ahora tras varios años de ser socia del programa asegura que su vida y la de su familia ha cambiado, su negocio ha prosperado y sus clientes han aumentado ya que la visitan desde varios lugares para degustar sus comidas.

Los fines de semana preparan sopas y nacatamales, diariamente cocina comidas tradicionales de la fritanga nicaragüense y la pulpería ha ido creciendo.

Doña Celia agradece al programa Usura Cero porque es una herramienta de trabajo para ella y para su familia, pero lo mejor de todo es que asegura que “con el Programa Usura Cero me hice valiente”.

Además comenta que su familia ha visto un cambio en su forma de vida. “Hemos visto que hemos superado, no estamos como vivíamos antes, antes se perecía demasiado en todo, a veces había dinero, a veces no había; ahora nos han dado trabajo, ya el que no  quiere trabajar es porque no quiere trabajar”.

Su grupo de mujeres es uno de los mejores. Indicó que semanalmente cada una aporta su cuota respectiva y que gracias a Dios nunca han fallado.

Reconoce además que la solidaridad en el grupo es un punto a favor que las ha hecho ganar experiencias, amistades y conocer los problemas, desafíos y fortalezas de las demás socias.

Aunque a la par de su negocio hay otra pulpería un poco más grande, asegura que no tiene competencia, porque sus clientes no la abandonan debido al buen trato que reciben y a la esmerada atención que ella les presta en cada uno de sus negocios.

Para doña Cela el Programa de microcréditos Usura Cero le da garantía de que a su edad ella puede continuar siendo útil para su familia y para su comunidad.

Anuncio de creación de Ministerio de Economía Familiar y Comunitaria crea expectativa entre las mujeres

Doña Olga Carrasco, es propietaria de un pequeño negocio de comida ubicado en el Barrio México. Ella únicamente vende a medio día y hasta la fecha le ha ido bien. Según ella su clientela es fija y quedan satisfechos del buen servicio que les brinda.

Recientemente adquirió un crédito por medio del Programa Usura Cero. Invirtió más de 3 mil córdobas en la compra de carnes, pollo y granos básicos, con los cuales garantiza vender más almuerzos.

Doña Olga asegura que con el apoyo que recibe por medio del Programa Usura Cero, las cosas han mejorado para ella y su familia. Además de vender comida también vende ropa, repostería y refrescos.

El crédito ha sido fundamental para que su negocio haya prosperado, pero también comenta que ha aprendido a trabajar en grupo con otras mujeres que como ella luchan para sostener sus hogares.

Con el anunció del Presidente Daniel Ortega sobre la creación del Ministerio de Economía Familiar y Comunitaria, ella opina que es una oportunidad más para las familias nicaragüenses.

“A lo mejor van a impulsar otros programas económicos dirigidos a los hombres, o a los jóvenes que no trabajan, incluso para nosotras las mujeres” comenta y agrega que hay tantas cosas por hacer en el país que la creación del ministerio vendría a mejorar la situación económica a nivel familiar.

Como pequeña empresaria expresó que le gustaría que ese ministerio otorgara créditos más amplios para las mujeres, de esta manera se garantizaría más inversión en los pequeños negocios.

“A mí me gustaría poner una pequeña agencia de distribución de gaseosas, pero para eso se necesita algo de dinero y yo no lo tengo” confiesa, pero a la vez considera que esa debería de ser una de las funciones del ministerio, ampliar los créditos para las mujeres que son buena paga.

Otro de las cosas que a ella le gustaría es que por medio de esa institución, el gobierno ayude a los pequeños empresarios a comprar las cosas a un precio más cómodo y de esa manera el ahorro se pueda trasladar también a los clientes.

Sin embargo está consciente que el dinero no lo resuelve todo, por tal razón recomienda que por medio del ministerio se realicen programas educativos para las familias. Programas de capacitación sobre manejo de la economía familiar, pequeños negocios y trabajo en cooperativas.