Nicaragua empezó 2013 apuntando alto en la economía con la inauguración de Guacalito de la Isla y su hotel Mukul, que prácticamente empieza a operar al cumplirse un año del nuevo mandato del Presidente Daniel Ortega, refrendado en las elecciones generales de noviembre de 2011.

Y así como el señor Pellas agradeció al Presidente Daniel Ortega y al Ministro de Turismo, Mario Salinas, “el incondicional apoyo que nos han brindado”, las naciones que han colaborado con nuestro país, continuaron su respaldo a los planes de desarrollo y no se hicieron eco de la ya cansina cantaleta de grupos minoritarios, estancados en no reconocer lo más básico de una democracia: que las mayorías deciden.

El colmo de este incesante interés de presentar el cuadro de una Ruanda centroamericana,  salvajemente dividida entre Tutsis y Hutus, llegó cuando alguien a tono con el estribillo de la derecha antidemocrática, desplegó desde su escritorio un  “Estado hecho trizas”, porque “sus actuaciones son ilegales”. Y esto, a poco de  que la  Corte Internacional de Justicia, donde están representados los principales sistemas jurídicos del orbe, fallara a favor de un Estado cuya vocación con los valores de la ONU no ha sido puesta en cuestión.

Revisemos  este primer año del periodo 2012-2016. Ninguna de las democracias rompió  relaciones con la República de Nicaragua.  Desde los principales reinos de Europa hasta los Jefes de Estado de América y de Asia, organismos internacionales, ni nadie de peso, ha colocado un asterisco a la constitucionalidad del Gobierno.

El Vaticano mismo estrenó este 2013 con Nicaragua, nombrando a su representante diplomático. Y nadie, menos un Papa, va a conferir la Ordenación Episcopal de un alto dignatario de la Iglesia Católica, Monseñor Fortunatus Nwachukwu,  para mandarlo en  calidad de Nuncio Apostólico a un Estado fuera de ley. El Papa, además envió sus saludos y bendiciones, al Presidente de Nicaragua, comandante Daniel Ortega, a la poeta Rosario Murillo, y a su familia, mostrándose complacido del trabajo que ha realizado el gobierno a favor del pueblo.

Adelante con la integración regional

Las actividades de integración regional de organismos medulares como el Parlacen y el SICA, continuaron fluidas con las autoridades electas de Nicaragua, desde la Presidencia hasta los diputados.

Los mismos legisladores de las agrupaciones opositoras al integrarse al Parlamento  reconocieron lo que sus palabras tardan en aceptar y que, al final, el interés es prefabricar el cuadro de un país en caos, para desanimar a los inversionistas extranjeros y las agencias internacionales en los planes de cooperación.   

En septiembre, las felicitaciones por un aniversario más de nuestra Independencia, fueron remitidas al Comandante Ortega con los saludos protocolarios propios de la dignidad de un Jefe de Estado.  

La entonces Secretaria de Estado de los Estados Unidos, Hillary Clinton, se reunió sin ningún problema con el Ministro de Relaciones Exteriores, Samuel Santos. El Rey de los Belgas, Albert,  y la Reina Beatrix, de los Países Bajos, en sendas cartas manifiestan sus parabienes tanto al Presidente como sus compatriotas. El Secretario General de la OEA, José Miguel Insulza,  reconoció la legal victoria del 2011 del comandante Ortega.

Desde la academia, en los Estados Unidos, Javier Corrales, profesor de ciencias políticas del Amherst College, en Massachusetts, reconoció el triunfo del Presidente en su análisis latinoamericano. En un despacho de Associated Press, señaló que desde 1985, 15 de 17 presidentes latinoamericanos que se postularon a la reelección la ganaron.

Ha habido sólo dos excepciones: Daniel Ortega en Nicaragua en 1990 e Hipólito Mejía en la República Dominicana en el 2004, en ambas ocasiones durante dificultades económicas. Ortega, sin embargo, fue elegido Presidente de nuevo en el 2006 y reelegido el año pasado. En el 2009, la Corte Suprema de Nicaragua en efecto derogó los límites a las reelecciones presidenciales, puntualizó la agencia estadounidense.

El planeta al no prestar atención a la versión de una minoría, entiende con alguna piedad, la alharaca de sus pocas gargantas que nunca pregonaron la venta del ¡atooool!, ni el chancho con yuca ni ¡el cacaoooo!. Hasta eso, no saben ni gritar con canto de pueblo veraz y se autoproclaman sus representantes. Al menos, el invento del “fraude” los salva de aceptar en público lo que ellos mismos saben mejor: su ínfima influencia en los votantes.