Pero los que votaron oceánicamente por Hugo Chávez Frías llegaron a juramentar por el Presidente Reelecto, ofreciendo Venezuela una magistral lección de cómo opera la mecánica de la Democracia, en función del sujeto de fondo de toda Constitución: la voluntad de la gente. En el lado opuesto, la Mesa de Unidad, ninguneando a más de 8 millones de electores, desde sus pozos secos de cariño popular, declara “ilegítimas” a las autoridades por faltar al protocolo. Es  la democracia mecánica, al servicio de un objeto: la forma.

La presencia de varios mandatarios que llegaron a apoyar al gobierno comprobó los nuevos tiempos que vive la Democracia, liberada de los paladines de vetustos privilegios. El Secretario General de la OEA, José Miguel Insulza, ponderó la decisión de los Poderes del Estado, de extender indefinidamente el tiempo para que Chávez observe una sola tilde que no llega ni a letra, de todo el abecedario sobre cumplido.

Se sabe, adentro y en el exterior, lo infame de agarrarse de cualquier pretexto, para ir adelante en este asalto de los señoritos al poder: la victoria que nunca lograron obtener en las plazas y las urnas contra el Presidente Chávez, ahora la quieren arrebatar nada menos que sobre el lecho del guerrero enfermo, desgarrándose teatralmente las vestiduras, “apegados” a una Constitución agriamente descalificada por ellos.

Irrespeto a la dignidad

La ultraderecha también saca provecho fabricando en sus medios,  “informes médicos”, “caos” e “incertidumbre”; publicando “enfrentamiento” entre las “facciones del chavismo”, y que los líderes de la Revolución ante la ausencia del Comandante, demuestran un “subdesarrollo político e institucional”.

No hay piedad con el guerrero por ser responsable de tantas “culpas”: incluir en la democracia a los que no estaban invitados. En devolverle por primera vez a la Venezuela profunda, las riquezas generadas por el petróleo a través de las misiones. Mucho menos que haya clemencia con estas muchedumbres porque en diciembre pasado, pusieron en manos del Partido Socialista Unido de Venezuela, nada menos que 20 de los 23 Estados que componen la República Bolivariana.

No hay escrúpulos para toda esa multitud que solloza por el estado de su líder, pues la oposición y sus periodistas están exigiendo un inhumano Reality Show, en vez de los partes oficiales sobre la delicada situación del Comandante. ¡Tanto lo odian! Antes que todo, Chávez es una persona, y se debe respetar su dignidad.

Si estos Castillo Armas sin charreteras todavía no se han acercado a los que le dan vida a la democracia, mucho menos que entiendan esta verdad: las lágrimas del pueblo por su Presidente valen tanto o más que sus votos.

Excelentes notas del líder bolivariano

6 de diciembre de 1998. Se llevó las presidenciales con el 56,2% de los votos. Su oponente Henrique Salas Römer, obtuvo el 39,97%.

30 de julio de 2000. Le ganó a Francisco Arias Cárdenas con el 59,76% de los votos frente al 37,52%.

3 de diciembre de 2003.
Con el 62,84% de los votos, deja regado a Manuel Rosales, quien registró 36,9% .

7 de octubre de 2012.
Le tocó el turno a Henrique Capriles,  44%, ante un Chávez crecido con casi un 55%.

Este rosario de triunfos es sistemático, sin sombra de dudas, transparente. Es el mandato del soberano. Por si fuera poco, tan contundente es el respaldo ciudadano a Chávez y la dirección del PSUV, que una firma internacional certificó que el 68.5% de los venezolanos favoreció la sentencia del Tribunal Supremo de Justicia: “hay continuidad administrativa”.

¡Cómo declarar al margen de la ley a la Revolución Bolivariana, si ha cumplido su compromiso con la democracia, obteniendo las más excelentes calificaciones! Sería como negarle el título a un estudiante de alto rendimiento académico, solo porque no se presentó a la graduación de toga y birrete.