Luego de que el masticado de coca fuera aprobado por la ONU para que Bolivia regrese a la Convención de Viena sobre estupefacientes, Morales reconoció la lucha de los productores de coca.

"Nos objetaron sólo 15 países a la cabeza de Estados Unidos, Inglaterra, Canadá, Israel y otros y sabíamos, pero 169 (países) nos apoyaron y es el gran reconocimiento de la comunidad internacional a nuestra identidad, a nuestra hoja de coca y al pijcheo correspondiente", remarcó.

Así Bolivia reingresó al acuerdo, del que se retiró en junio de 2011, pero pidió volver en 2012 si se contemplaba al masticado de coca como una actividad legal, tal como lo sostiene la constitución de ese país.

Después de esto, Bolivia tuvo 18 meses para explicarle a la comunidad internacional los argumentos para que sea despenalizada, pedido que finalmente fue aceptado por la mayoría de los países de la ONU.

Por otro lado, esta ofensiva diplomática ha llevado a que Morales, incluso, masticara hojas de coca en la sede de la ONU durante un discurso frente a la Asamblea General del organismo y lo ha enfrentado a Estados Unidos, quien rechazó esta petición por considerar que fomenta el narcotráfico.

Además, la legalización del masticado es uno de los reclamos históricos de los productores de las hojas de coca, sector al que representaba Morales como sindicalista antes de llegar a la presidencia luego de enfrentarse a la privatización del agua y gas, y crear el Movimiento Al Socialismo, que lo llevó al poder.