Lección Inaugural de la Universidad Nacional de Ingeniería. 26 de febrero de 2018.


Perspectivas Económicas de Nicaragua, la Economía del Conocimiento y su relación con la Ingeniería y la Arquitectura

Muy buenas tardes.
Ing. y Máster Néstor Gallo Zeledón – Rector Magnífico de la Universidad Nacional de Ingeniería – UNI
Arquitecto Victor Arcia – Vice- Rector de la Universidad Nacional de Ingeniería – UNI
Ingeniero Diego Muñoz – Secretario General de la Universidad Nacional de Ingeniería – UNI
Decanos, autoridades universitarias estudiantiles, invitados, periodistas, amigos todos los presentes.
Primero quiero agradecer a las autoridades de la universidad por haberme invitado a dar esta lección inaugural. Para mí es un gran honor y para la institución que represento, el Banco Central de Nicaragua, haber sido invitados a esta lección inaugural. Este es un tema interesante porque se vincula con lo que constituye un factor potencial de crecimiento para nuestra economía.


Nicaragua ha tenido un destacado crecimiento económico durante los últimos 7 años. De hecho, en conjunto con Panamá y República Dominicana, Nicaragua constituye una de las economías más dinámicas de la región latinoamericana.

La actividad económica nacional ha venido creciendo de manera robusta a una tasa promedio del Producto Interno Bruto (PIB) del 5.2% en los últimos 7 años. Un elemento determinante ha sido el proceso de inversiones públicas y privadas, destacándose una Inversión Extranjera Directa que supera el equivalente al 10% del PIB. Como resultado de la mejor dinámica, hoy se presentan mayores oportunidades para asegurar una mayor ocupación.

Los impulsos económicos han provenido de casi todos los sectores de actividad, algunos pesando más que otros en diferentes momentos, pero creciendo de manera consistente en los últimos años.
Este hecho ha conducido a que la economía nicaragüense esté mejor preparada para confrontar perturbaciones domésticas y externas. Años atrás, la mera afectación a un rubro económico, como el café, o un fenómeno climático como un huracán, generaban una desaceleración económica, y hasta caída del PIB y del empleo. Por el contrario, ahora se han observado momentos de reducción en los precios de las exportaciones o afectaciones climáticas que han tenido bajas repercusiones macroeconómicas, absorbiéndose y atenuándose gradualmente estos impactos a nivel agregado.

Los sectores económicos que le han dado impulso a nuestra economía en los años recientes son: Agrícola, Pecuario, Pesca y las actividades agroindustriales dedicadas a las exportaciones, las que han crecido principalmente en volúmenes, más que como resultado de precios. El buen invierno fue el factor detrás de este resultado, pero también la recuperación de la economía mundial que ha aumentado la demanda.

Otros sectores que han presentado un dinamismo destacado y que se perfilan positivamente han sido el Turismo y las Remesas Familiares. Ambos contribuyen con montos que conjuntamente alcanzan cerca de los US$2,000 millones de dólares, favoreciendo no sólo la generación de servicios y fuentes de empleo sino también a mejorar el ingreso disponible de las familias.
Tanto los ingresos por exportaciones, como los provenientes del Turismo, Remesas, Inversión Extranjera Directa y Cooperación Internacional, permitirán asegurar los impulsos de gastos de la Demanda Interna subsiguiente, para sostener el crecimiento económico durante los próximos años.

Así, la perspectiva es que en los años subsiguientes la economía crezca en un rango de entre 4.5% y 5%. El Producto Interno Bruto se ha ubicado en una nueva tendencia de largo plazo que podría superar el 5%, pero esto es algo que tendría que consolidarse para poderlo asegurar. Lo positivo es que el país ha venido creando la suficiente base de capital para generar mayor crecimiento y mayor desarrollo en el largo plazo.

Por otro lado, la economía internacional está retornando a condiciones normales, es decir, de mayor crecimiento económico y reducción del desempleo. Esto abre una oportunidad para continuar catapultando nuestras Exportaciones y promoviendo el Turismo.

Con el retorno del crecimiento económico mundial, también arribará una mayor inflación mundial que conducirá a que los bancos centrales aumenten las tasas de interés de política monetaria. Los aumentos recientes en los precios internacionales del petróleo son consecuencia de esta mayor demanda. Los mercados internacionales han estado favoreciendo al alza al petróleo, así como de los mercados accionarios y los metales, afectando los precios de los productos primarios como los que produce Nicaragua. Esto sólo puede ser compensado por nuestro país con una mayor oferta exportable e incrementos de productividad, lo que efectivamente ha estado ocurriendo.

La mayor inflación mundial se trasladará a la larga a los precios de la economía interna, como ya ha estado ocurriendo por las alzas recientes en los precios del petróleo. Como resultado, se espera que la inflación de Nicaragua retorne a las tasas históricas prevalecientes, esto es, se ubique en un rango de entre 6.0% y 7.0%, la que parece ser una tasa que es absorbida por nuestra economía sin mayores consecuencias negativas.La actual tendencia positiva de nuestra economía continuará generando bienestar para nuestra población, siempre que no se materialicen riesgos externos y climáticos que constituyen la principal amenaza para nuestro país.

Los factores claves del crecimiento y desarrollo reciente descansan en una política pública que favorece el equilibrio y la estabilidad financiera global, la paz social, la seguridad ciudadana y el diálogo, alianza y consenso del Gobierno, el sector privado y los trabajadores. Todas estas políticas refuerzan la confianza en los inversionistas y financiadores.

La inversión pública en infraestructura social y productiva está también contribuyendo al desarrollo. En nuestro país se puede decir con certeza que la inversión pública en carreteras, energía, agua, parques, hospitales y pasos fronterizos, entre otros, es productiva y generadora de riqueza, por lo que debe continuarse promoviéndose con ímpetu.

Nicaragua se encuentra en una etapa de crecimiento económico acumulativo, es decir, en un proceso que conduce a un mayor acervo de capital con generación de empleo. Este crecimiento se enfoca en mayores aumentos de la producción de bienes y servicios, creando también nuevos bienes y servicios con mayor valor agregado. La diversificación de la producción será determinante para fortalecer la economía y reforzar el crecimiento.

Este proceso es necesario para generar oportunidades en una economía con un ingreso per cápita de US2,152 dólares durante 2017 y que tiene el reto de aumentarlo de la manera más acelerada posible para mejorar las condiciones de vida de la población.

El país debe también explorar generar crecimiento económico mediante el desarrollo del conocimiento y la tecnología, entendido éste como las formas, métodos y modos de abordar y resolver problemas mediante el “know-how”, o creatividad en tiempo real. La economía basada en conocimiento, o industria del conocimiento, utiliza el conocimiento para generar valor y riqueza. Abarca rubros como la educación, investigación y desarrollo, tecnología, informática, telecomunicaciones, robótica, nanotecnología y genética, entre otras.

Los economistas relacionan el conocimiento, o sea, el capital humano que crea tecnología, como factor de producción que cumple la propiedad de no rivalidad en su consumo. Por lo tanto, no está expuesto a los tradicionales rendimientos decrecientes del capital y del trabajo una vez que estos se acumulan lo suficiente. Por el contrario, una mayor masa crítica de habilidades y conocimientos generan más crecimiento económico, con economías de escala y externalidades positivas.

En la teoría económica se reconoce a la innovación como un factor clave para el desarrollo y el crecimiento económico. Autores como Freeman (1987), Porter (1990) y Nelson (1993), señalan que la obtención de tecnologías nuevas y avanzadas es un determinante importante de la posición competitiva de un país o región. Por lo tanto, la innovación sería la única forma para que un país pueda generar, a largo plazo, una mejor posición competitiva y un crecimiento económico sostenible.

Desde una perspectiva histórica, las grandes etapas de crecimiento económico de la humanidad han venido de la mano de la innovación y el conocimiento. Así lo evidencian las etapas de la revolución industrial en el siglo XIX y en el siglo XX. Primero el vapor, luego los motores de combustión interna que funcionaban con hidrocarburo y finalmente la energía eléctrica.

Actualmente, estamos viviendo lo que se denomina Tercera Revolución Industrial, revolución científico-tecnológica o revolución de la inteligencia (RCT). Se reconoce que las transformaciones económicas ocurren cuando convergen las nuevas tecnologías de la comunicación con los nuevos sistemas de energía.

Las nuevas formas de comunicación se convierten en el medio de organización y gestión que las civilizaciones más complejas han hecho posible mediante las nuevas fuentes de energía. La conjunción de la tecnología de comunicación de Internet y las energías renovables en el siglo XXI es lo que está dando lugar a la citada Tercera Revolución Industrial.

Desde una perspectiva de corte transversal o análisis comparativo, se evidencia que los países más ricos y desarrollados son aquellos enfocados en las economías del conocimiento, con estructuras económicas más complejas y dotadas de un mayor “know how.” Por ejemplo, países como Japón, Luxemburgo u Holanda, son de territorio pequeño y de naturaleza poco favorecida, pero poseen una gran dotación de tecnología.

En este sentido, Nicaragua debe aprovechar el “know how” producido por otros y adaptarlo a nuestra realidad para poder también generar mayor riqueza. Las Universidades aquí juegan un rol fundamental, particularmente la Universidad Nacional de Ingeniería – UNI, para contribuir a la difusión y entendimiento de la tecnología. Es reconocido que las profesiones de ingenierías, física, biología y ciencias naturales, en general, contribuyen en mayor medida que otras carreras no científicas a la acumulación de conocimiento en tecnología.

Es un hecho estilizado, demostrado como evidencia empírica, que los países del sudeste asiático que exhibieron grandes tasas de crecimiento gradúan más ingenieros como porcentaje del total de graduados en las universidades, en relación con los países con menor crecimiento económico, como el caso de los países latinoamericanos.

Al comparar Nicaragua con el resto de la región, en cuanto a formación de capital humano, se observa una oportunidad para formar más profesionales en el campo de la ingeniería.

El Programa Nacional de Desarrollo Humano de Nicaragua (PNDH) incorpora la política de formación integral profesional y técnica que demandará la preparación de más ingenieros, arquitectos y graduados de carreras técnicas y científicas en general, lo que se corresponde con una mayor promoción de la inversión pública y privada también enfocada en áreas como la infraestructura y la energía.

Como reflexión final, quisiera destacar que es un reto del país, y en particular del Sistema Educativo, el dotar de técnicos y profesionales que sean capaces de impulsar y sostener el crecimiento económico a través de la asimilación y desarrollo de habilidades, conocimientos y tecnologías que permitan diversificar nuestra base productiva, haciéndola más compleja y eficiente. Este es un medio para continuar alcanzando un mayor desarrollo que genere riqueza y reduzca la pobreza, mejorando así el nivel de vida de todos los nicaragüenses.

Gracias.