A 35 kilómetros del casco urbano del municipio de Tipitapa se encuentra la comunidad Colama, sitio habitado por 135 familias cuya calidad de vida avanza a través de los proyectos comunitarios impulsados por el Gobierno central y la municipalidad.

Recientemente, se ha instalado el servicio de agua potable en el sitio, logrando mejorar las condiciones de quienes por años únicamente adquirían el vital líquido de un pequeño pozo, para lo cual recorrían largas distancias, teniendo que acarrearla en pequeños recipientes.

"Ahora tenemos en funcionamiento un pozo y se ha instalado un sistema de tuberías que por medio de la gravedad garantiza el agua a todas las familias. Abastecemos cada dos días a cinco sectores de Colama, con un total de 135 familias. El costo del servicio es mínimo mensual pagan 50 córdobas y ese dinero es utilizado para el pago de la electricidad", expresó Saúl Sequeira, encargado del pozo.

Quienes fundaron la comunidad de Colama, refieren que es la primera vez que cuentan con un servicio constante y que les garantiza mucho bienestar, así como la salud y el desarrollo de actividades cotidianas que antes eran imposible efectuar debido a la falta del líquido.

Doña Leonilda Moraga, contó un poco de la dura situación que enfrentaron debido a la falta de servicio de abastecimiento domiciliar.

“Hoy nuestras vidas han mejorado, el agua nos viene hasta la casa y antes tenía que ir hasta el pozo y a mi edad ya es más difícil andar trayéndola y si no podía ir, tenía que pagar cinco córdobas por cada balde con agua que me traían, para lavar íbamos al rio, pero gracias a Dios ahora lavo mi ropita en casa y cocino con tranquilidad”, expresó.

Hoy los niños del colegio Elena Arellano Chamorro, también disfrutan del recurso, logrando mantener su centro de estudios más limpio, poder acudir a clases con su uniforme en óptimas condiciones, así lo manifestó el compañero Isidro Sequeira, docente de tercer grado.

“La vida de nuestros estudiantes ha cambiado, ahora se logra vivir más aseados, los alimentos son mejor elaborados y ellos traen sus uniformes muy limpiecitos, vienen con más ánimo, bañaditos y todo eso contribuye al rendimiento de nuestros niños en las aulas de clases porque a nadie le gusta venir sucio”, expresó.