Faltaban 35 minutos para que el vuelo UA1175 de United Airlines arribara al aeropuerto de Honolulu, Hawaii, cuando se produjo el estruendo. Fue tan intenso que no pasó desapercibido para nadie.

Los que entendieron inmediatamente lo que había pasado fueron los pasajeros que estaban sentados del lado derecho. A través de las ventanillas, vieron cómo se había desprendido el fuselaje de la turbina, que se iba desintegrando a medida que la aeronave avanzaba.