Para el historiador Aldo Díaz Lacayo, el acto frente al caraqueño Palacio Miraflores demostró  la estabilidad en esa nación y enterró el debate acerca de la validez de la investidura del mandatario reelecto por mayoría popular el 7 de octubre de 2012.

Esa celebración fue un total descalabro para quienes se atrevieron a cuestionar las posibilidades de Nicolás Maduro como vicepresidente y gobernante en funciones hasta tanto Chávez pueda reincorporarse al cargo, añadió, en la revista En Vivo, del Canal 4.

La dirigencia venezolana es colectiva, eso quedó  probado la víspera, remarcó el exembajador de Nicaragua en México y Venezuela en la dñecada de 1980.

Díaz Lacayo instó a estar alertas ante las pretensiones de Estados Unidos, que a su juicio, reforzará las acciones contra la Revolución Bolivariana y contra Maduro.

"Destruir a Venezuela es la consigna porque creen que con ello podrán desestabilizar la revolución de América Latina y el Caribe en el siglo XXI", enfatizó y llamó a los medios de prensa alternativos a explotar sus canales con tal de contrarrestar la campaña mediática contra ese país y su liderazgo.

"La guerra mediática, la campaña diplomática, la presión sobre la derecha latinoamericana contra todas las instituciones creadas en función de la independencia va a continuar", consideró.

"Tenemos la obligación moral de contener eso a través de todos nuestros medios y vías posibles", reiteró.

A juicio del director de Radio La Primerísima, William Gribsby, la juramentación del pueblo tomada por Maduro frente al Palacio Miraflores devino reafirmación del respeto a la Constitución Política de Venezuela.

Recordó que esa Carta Magna es una de las pocas que valida el protagonismo del vicepresidente electo y concede a este todas las posibilidades para asumir las responsabilidades de un gobernante en tanto sea necesario.

Criticó la conspiración frustrada de la derecha venezolana con el propósito de desestabilizar al liderazgo revolucionario, porque incluso procuró crear una crisis ficticia de alimentos de primera necesidad para promover el caos social.

Ambos analistas convinieron en la consolidación de Maduro y del presidente de la Asamblea Nacional, Diosdado Cabello, como figuras puntales en la continuidad y unidad del proceso histórico en Venezuela.

Por el contrario, concordaron, la derecha carece de alternativas y con acciones como esta queda atomizada por cuanto carece de un proyecto ante un gobierno al cual el voto popular revalidó en octubre pasado.