Con la participación de 150 artistas de Jinotega, Matagalpa y Estelí, el Teatro Nacional Rubén Darío se vistió de gala para rendir homenaje al gran artista, maestro, trovador y recopilador del folclor segoviano Don Felipe Urrutia, en el centenario de su natalicio.

Artistas jóvenes entre bailarines y músicos, deleitaron al público con sus danzas e interpretaciones musicales, propios de la cultura popular campesina nicaragüense.

Entre ellos, Los Cachorros, quienes dieron apertura al evento haciendo resonar en el escenario las cuerdas de sus guitarras, requinto y acordeón con El Grito del Bolo, pieza musical insigne de don Felipe, y arrancando los aplausos de los espectadores.

El evento consistió en presentar un recorrido de diferentes estilos de música campesina del Norte entre las que destacan mazurcas, valses, zapateados, polkas y corridos.

De esta manera, el público pudo disfrutar de piezas musicales que el gran artista segoviano ejecutó como: Placer de amor, La Mazurca Pedro Amador, La Polka de Jacinto, La Polka del Guaylo, La Novia de Lira, La Flaquita de la Tunosa, entre otras melodías.

"Para muchos de ellos, de estas agrupaciones, es la primera vez que están en el Teatro Nacional y eso nos alegra mucho porque es parte de esa visión de nosotros y de nuestro Buen Gobierno alrededor de apoyar la cultura popular y agrupaciones, que promueven y han mantenido por cienes de año la música campesina", expresó Ramón Rodríguez, director del Teatro Rubén Darío.

Rodríguez mencionó que proyectan institucionalizar el 5 de febrero como el Día Nacional de la Música Campesina en honor a don Felipe Urrutia.

A la familia Urrutia Arauz, Rodríguez le entregó un reconocimiento como muestra de ese cariño a don Felipe, gran trovador de la música segoviana. El reconocimiento fue recibido por su hijo Leopoldo Urrutia Arauz, acompañado del grupo Los Cachorros.

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Amor por el arte

Con este homenaje “queda puesto el sello de que este Gobierno y este pueblo agradece a mi padre, a nuestros ancestros, resguarda nuestra cultura y ama el arte”, expresó Leopoldo.

El compartir escenario con mucho talento norteño para el hijo del trovador segoviano es de gran importancia porque permite que la música de su padre siga viva.

“Para mí es el desplazamiento del arte a todo el territorio nacional, aunque ya mi padre lo dejó en las memorias de todos los artistas, es un refrescamiento o desplazamiento de la música que dejó plasmada y el pueblo está reviviéndola y sosteniéndola por siempre”.

El compañero Aron Peralta, director de Canal 6 y miembro del Movimiento Cultural Leonel Rugama, recuerda a don Felipe como "alguien muy alegre, entusiasta. Don Felipe tenía esa chispa del nicaragüense de ser muy creativo, de extraordinarios sentimientos".

"Y como nicaragüenses nos sentimos comprometidos con celebrarle y homenajearle, decirle presente porque realmente don Felipe vive en la música norteña, pero, además, vive en las expresiones de sus hijos y nietos", agregó.

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