Entre los pueblos originarios de la Amazonía existe un proverbio muy interesante que dice: “Mantén a tu miedo pequeño, porque si le permites crecer tú serás el pequeño“.

Este pensamiento tan cierto, me trajo a la memoria la situación de angustia social que se vivió en Nicaragua durante todos los años noventa hasta el 2006. Y si aquella situación era triste, era peor ver cómo los gobernantes neoliberales de la época se comportaban con absoluta indiferencia, insensibilidad e irresponsabilidad ante tan dolorosa realidad que vivía nuestro pueblo trabajador. Es difícil de entender cómo, ante tan grave estado de la nación, fueron incapaces de articular una sola política o hacer un mínimo intento para revertir tal desastre.

No obstante, como muy bien dicen los versos del poeta Julio Numahuser: “Cambia lo superficial/ Cambia también lo profundo/Cambia el modo de pensar/Cambia todo en este mundo…”, un día del año 2006, llegó a Nicaragua el cambio en forma de Buen Gobierno. Los nicaragüenses, cansados de tantos desmanes, logramos despertar de la pesadilla para dar pasos decididos hacia un futuro de paz, unidad, progreso y esperanzas. A partir del año 2006, las nuevas autoridades sandinistas asumen el gobierno de Nicaragua y colocan, como eje central y prioritario de sus políticas gubernamentales, el restablecimiento del orden y la seguridad ciudadana.

Para la consecución de esa meta fuimos convocados a participar toda la ciudadanía nicaragüense y hoy ese enorme esfuerzo colectivo ha colocado al país como uno de los más seguros en el mundo y ha recibido el reconocimiento unánime y sin ambages de la comunidad internacional y sus organismos especializados en temas de seguridad. Por ejemplo, la Comisión de Jefes y directores de Policías de Centroamérica, México, el Caribe y Colombia han avalado en sus informes que al 2016 la tasa de homicidios en Nicaragua había bajado a 7 por cada 100 mil habitantes, la más baja de la región. Y en sus índices de desarrollo y prosperidad el Foro Económico Mundial sitúa a Nicaragua como uno de los países más seguros en cuanto a delincuencia y robo en el continente americano.

En el campo de las inversiones, también el estado nicaragüense ha hecho grandes esfuerzos por crear un clima de oportunidades para el capital extranjero en nuestro país. Se han afinado las reglas jurídicas que hoy garantizan una seguridad plena a las inversiones. El gobierno y el empresariado nacional trabajan en sintonía para definir unas políticas económicas que abren y garantizan oportunidades en los negocios privados y, a la vez, que los recursos generados sean redistribuidos eficazmente en forma de políticas sociales que aporten bienestar a nuestro pueblo.

El Fondo Monetario Internacional ha destacado el fuerte crecimiento experimentado en los últimos años apoyado en gran parte por la inversión privada y la reactivación exportadora. Lo que hace de nuestro país un destino atractivo para que las empresas participen en proyectos tanto de inversión pública, como privada o mixta.

Esos datos tan positivos en lo económico y ese reconocimiento mundial a nuestros niveles máximos de seguridad ciudadana que hemos alcanzado, han venido a inyectar una gran dosis de optimismo y confianza en el espíritu de los nicaragüenses que, una vez más, demostramos al mundo que cuando nos unimos somos capaces de superar los retos más difíciles. Hoy la paz es nuestro camino y nuestro compromiso, es el campo donde florece la vida y se cultiva el futuro que heredaremos a nuestros hijos.

Esta paz que hoy disfrutamos y cuidamos con todo nuestro amor y esmero es un amplio territorio de hermandad en el que seremos siempre los mejores anfitriones y compartiremos con el mundo entero nuestros lagos y lagunas, nuestros volcanes, nuestras maravillosas olas, nuestra exuberante selva tropical, nuestras deliciosas comidas, nuestra cultura, nuestra historia, nuestra poesía y todo nuestro calor humano a plena libertad, a corazón abierto y sin miedo a nada.

Esos niveles tan exclusivos en la seguridad ciudadana que hoy disfrutamos nos han permitido poner en marcha una industria turística pujante que ya aporta a nuestra economía entre 5 por ciento y un 10 por ciento del PIB y genera un excelente porcentaje de los empleos directos e indirectos. En la recién finalizada Feria Internacional de Turismo en España, (Fitur) de este año, ha sido muy evidente el interés creciente que nuestro país está despertando entre los viajeros y tour operadores del mundo.

Estos años de avances han dejado claro que resolver el tema de la seguridad ciudadana y promover la unidad de la nación alrededor de un proyecto amplio e integral, era la clave para iniciar cualquier estrategia de desarrollo en el país. No hay duda que Nicaragua está avanzando por el camino del progreso y que va superando los problemas que antes nos agobiaban. Hoy somos una tierra de oportunidades, de paz, que enfoca todas sus energías en generar riqueza para mejorar las condiciones de vida de sus ciudadanos y en preservar la paz y la unidad de la sociedad. Unidos vencimos al miedo y unidos estamos construyendo grandes sueños, grandes proyectos.

José Aragón es un pintor y crítico cultural nicaragüense residente en Barcelona.