En sus manos el papel se transforma en lo que la imaginación concibe. Las populares figuras de los monstruos imaginarios, dragones, dioses guerreros y fontaneros en trajes de mapache, cobran vida y se van haciendo más altas y robustas en la medida que su inspiración fluye.

Es un trabajo que requiere gran paciencia, mucho tiempo y una chispa maestra en la mente de un artista que acaricia con delicadeza el arte de la geometría y la informática.

Son las características que cumple, no un sabio hombre que ha pasado sus años dedicándose a la escultura, sino más bien, la vía de escape de la infinita imaginación de un niño de 13 años, originario de una de las tierras más fértiles en el centro de Nicaragua.

Se trata de Leonardo Membreño Mejía, nacido en Santo Tomás, Chontales, un joven estudiante de secundaria, que se enamoró de las figuras de papel craft, luego de cumplir con dedicación una tarea de matemática orientada en clases.

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El fichero descarga de la web y que contiene la información de la próxima obra, hace girar la imagen sobre su eje central a 360º grados en cualquier dirección, gracias a vectores digitales generados en un software instalado en su mini-laptop.

Pasan a materializarse sobre papel plano cuando diversos algoritmos interpretan los comandos enviados hacia la impresora que a su vez plasma las imágenes con sus cartuchos bañados en tinta.

Las páginas impresas son tantas como el tamaño de la figura lo requiera.

Una vez que se han conseguido, empieza el proceso de doblado para armar y pegar con destreza modelos que a la distancia tienen el aspecto de ser moldeados en plástico industrial.

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Estimé que el tiempo necesario para tener listo uno de los conceptos sería de dos horas cuando me entrevisté por videollamada con el joven talento, inspirándome un poco en el chontaleño al hacer uso de la tecnología que es tan común en los días que corren.

“De hecho dos horas sería una figura de una sola página en realidad, si es una figura grande como el Bills que hice, el dios de la destrucción (un personaje de la popular serie Dragon Ball Super), me toma una semana porque imprimí 27 paginas”, me contestó, haciendo resumen del esfuerzo que dedicó.

Las criaturas nacidas de su pericia y disciplina se fueron multiplicando gracias a los encargos hechos por sus conocidos, pero hoy aparecen con más frecuencia ya que a través de las redes sociales muchos ofrecen sus hogares para adoptar cada vez más a sus creaciones.

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