El olor a carne asada, queso frito y gallo pinto se apodera de San Judas cada noche. Hasta allá los vecinos del barrio se deleitan de las fritangas que se han convertido en tradición.

No existe aquel que hable de este popular barrio capitalino sin asociar inmediatamente el sabor de un buen maduro con queso, una enchilada o un buen taco con crema ácida, salsa de tomate y ensalada.

El bullicio de esas pláticas interminables de amigos y familiares se confunde con peculiar sonido de la carne en el asador y humo que se desprende de la misma.

fritanga

En la calle principal de San Judas se ven en las aceras una gran cantidad de comercios dedicados a la gastronomía popular, unos más grandes y otros más pequeños, pero todos con el distintivo sabor tradicional.

Uno de los negocios relativamente nuevos pero de los de mayor éxito es “El Gordo”. Con poco más de un año de existencia se han hecho una gran clientela y han rentado un local para poder hacer frente a la gran demanda de clientes, familias enteras que llegan incluso desde otros municipios a probar el toque capitalino.

La gente viene bastante, mucho piden pollo asado, carne asado, cerdo asado, enchilada. Abrimos de lunes a  domingo menos los miércoles… descansamos ese día. Pero la gente ya conoce aquí y se llena porque dicen que es buena la comida. Normalmente los 15 y los 16 son buenos y sobre todo de viernes a domingo”, comenta Jaqueline Martínez, esposa del propietario.

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En el lugar cuenta con mesas para que quienes han viajado hasta allá puedan disfrutar en el lugar de la comida que se sirve inmediatamente salida del asador.

Martínez comenta que a veces la cantidad de gente es tan grande que muchos por falta de espacio se apoderan de la acera y se sientan en ella para disfrutar de una rica comida.

Por otro lado, otro de los negocios más longevos es de la Carne Asada Xiomara, conocido popularmente como “El Manantial”.

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Tenemos 17 años de trabajar aquí. Trabajamos toda la familia, mi mamá es la que cocina y los demás nos dedicamos a despachar y hacer las demás cosas”, explica Xiomara Mena, propietaria del local mientras voltea sobre la parrilla un lomo de res de gran tamaño.

Sin duda la práctica de reunirse a disfrutar de un momento especial acompañados del respectivo servicio de fritanga con refresco es tan tradicional en la capital, que las mesas de cada local de bien sea de la calle principal o de las más escondidas en el barrio, cuentan en su historial el paso de cientos de comensales que dejan a diario experiencias y las ganas de satisfacer el paladar en calidad y cantidad.

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