A pesar que sus padres siempre se opusieron a que materializara sus sueños de ser pintora, Verónica Granados nunca dejó de soñar, cualquier momento que tuviera libre, tomaba su lápiz y hoja blanca y echaba a andar su imaginación.

Recuerda que sus primeros trazos fueron los dibujos animados, tenía 8 años y en todo momento estaba realizando cualquier dibujo. Su mundo quería llenarlo de caricaturas, en esa época sus padres la dejaban que dibujara, sin imaginarse que estaban incubando el arte en las venas de la niña.

En su afán por aprender más el arte del dibujo, Verónica, siendo una adolescente le pidió muchas veces a su padre Luis Antonio Sequeira, que le llevara a tomar clases donde el profesor Abraham Pérez (q.e.p.d) en su natal Diriomo. Asistió un mes, pero luego siguió aprendiendo de manera autodidacta.

Todos tenemos un sueño en la vida, desde los 8 años me visionaba a los 30 años pintando, decía que quería ser pintora, y cuando le expuse el sueño a mi familia, lo que me dijeron en ese momento, es que los pintores en Nicaragua se morían de hambre, no les gustó la idea que me dedicara a la pintura”, dijo.

Verónica fue creciendo con esa idea de que la pintura artística, no era una profesión rentable en un país como Nicaragua, pero no se echó atrás, siempre siguió dibujando, aprovechaba los trabajos académicos de secundaria para probar sus destrezas.

En secundaria siempre me dejaban trabajos de dibujar mapas, de dibujar a Rubén Darío y con mis compañeros siempre hacíamos intercambios, yo les dibujaba los mapas y ellos me daban 50 centavos por cada mapa. Crecí con esa idea de dibujar, yo no tenía apoyo ni de mis padres, pero sí tenía las ganas de aprender, como tenía un papel y un lápiz yo dibujaba siempre sin necesidad de ir a una escuela”, cuenta Granados, que aprendió sin necesidad de ningún tutorial visto en youtube.

Cuando aprendí lo hice de forma autodidacta, en mi época no habían tutoriales, ni nada de internet”, resalta Granados que ahora con 34 años, domina la técnica del surrealismo, el impresionismo, cubismo, el carboncillo y paisajismo.

Pero para lograr aprender cada una de estas técnicas pasaron sus buenos años, Verónica ingresó a estudiar la Licenciatura de Informática en la UNAN-Managua, más bien para no defraudar a sus padres que siempre le recalcaban que la pintura no le daría para vivir en el mundo de consumismo.

Estudié informática en la UNAN y en eso he trabajado, pero siempre he estado dibujando, nunca dejé de soñar y de pintar”, cuenta Verónica, que por espacio de varios meses dejó de crear.

Pero su pasión por el arte, por los trazos y el olor a pintura fue más fuerte, pues un reto de su jefe, le devolvió al mundo de los pinceles, paletas, espátulas, lápiz y lienzos.

Siempre he estado dibujando y en un trabajo de informática en que estuve, mi jefe me preguntó si era cierto que yo dibujaba, le dije que sí y lo reté a que me probara, me pidió que le dibujara dos rostros, eso fue hace cuatro años y desde esa ocasión ya no paré de dibujar, dejé de trabajar en informática y sigo cumpliendo mi sueño de dibujar”, dice Verónica.

Desde esa fecha, esta joven diriomeña se dedica en cuerpo y alma a su pasión, sus clientes la gran mayoría la buscan por medio de su perfil en Facebook “Verónica Granados-Art”, ha realizado más de 200 rostros en carboncillo, además de múltiples pinturas de diversas tendencias, donde combina el realismo con el impresionismo.

Soy una pintora que voy detrás de mis sueños, siempre estoy en continuo aprendizaje, he aprendido de forma autodidacta, siempre he querido inscribirme a un curso, pero siempre he estudiado y trabajado nunca tenía tiempo”.

El año pasado Verónica realizó tres exposiciones en diferentes universidades, catalogando esto como un verdadero triunfo de su perseverancia, el no rendirse y por no hacerle caso a sus padres en relación a perseguir su sueño de pintora.

Yo solo les puedo aconsejar a los muchachos que sigan sus sueños, que todo se puede cumplir si realmente lo quieren, la idea de mis exposiciones siempre han sido de incentivar a los chavalos a luchar por sus sueños, para mi nada ha sido fácil, porque pasar cuatro horas haciendo un dibujo no es fácil, yo no me voy a rendir, seguiré tratando de cumplir mis sueños de ser una gran pintora y me veo representando a Nicaragua en una exposición en otro país”, reafirma.

En ese afán por perseguir su sueño, Verónica ha dejado la profesión de informática, pues con la venta de tres de sus cuadros, logra reunir lo que ganaba al mes en su antiguo trabajo.

A esta talentosa artista Verónica Granados la puede localizar a través de su número telefónico 7758-5475 o bien puede visitar su perfil en facebook, donde podrán conocer un poco más de su trabajo.