“Me parece que por primera vez, en forma más seria, se está tomando en cuenta esta opción en términos de aprovechar los beneficios de un canal para poder crear una comunicación interoceánica”, señaló.

El historiador y geógrafo, destacó que hace unos ocho años él participó en los estudios de factibilidad de un canal por Nicaragua y que en ese entonces se descartó usar la ruta por el Río San Juan. En cambio, se evaluó como muy probable la ruta Bahía de Bluefields - el Río Escondido - Bajuras de El Coral en departamento de Chontales - Río Oyate - Lago Cocibolca - Rio Brito y finalmente el Océano Pacífico.

Incer explicó que el Río San Juan ya no cuenta con el caudal ni la profundidad que requieren los barcos modernos, pero que no habría que descartar totalmente la posibilidad. Aunque parece estar más a favor de usar la ruta por el Río Escondido, pues esta no tendría ningún impacto negativo sobre el medio ambiente, tal y como podría suceder en el caso del San Juan que está cubierto por una enorme masa forestal.

“Habría que estudiar las otras alternativas y determinar cuál es la más factible, que no necesariamente tiene que ser la más barata”, sostuvo.

Canal sería de gran impacto económico

De concretizarse el proyecto los beneficios para el país serán muchos durante la construcción, así como también después que entre en operación la nueva vía interoceánica.

Estos  beneficios se verán reflejados en un crecimiento económico nunca antes visto, que a su vez se traducirá en puestos de trabajo, hospitales, escuelas, y mejores servicios sociales, sobre todo para los nicaragüenses más pobres.

“Sería el factor de la economía nicaragüense”, afirmó.

Es una demanda del comercio internacional

El científico nicaragüense reiteró que la factibilidad económica del canal es muy buena, ya que aún y con los trabajos de ampliación del Canal de Panamá, este sería insuficiente para la demanda del transporte marítimo internacional.

“El volumen del comercio internacional ha aumentado tan considerablemente que ni los mismos canales acuáticos son suficientes para atender esa demanda”, indicó.

“La demanda es grande y dentro de esa demanda hay una gran posibilidad de que Nicaragua se beneficie”, sostuvo Incer Barquero.

No pone en riesgo la soberanía

Hasta el momento hay interés en el canal nicaragüense inversionistas de Corea, China, Japón y Rusia. De acuerdo a Incer, estos forman parte de consorcios internacionales, de tal manera que el canal no quedaría bajo la potestad de ningún país en concreto, como sucedió con el Canal de Panamá que quedó bajo control estadounidense.

“Estas son asociaciones de empresas que manejan megaproyectos que realmente no tienen ningún derecho más que el convenio que estipulen en términos del tiempo de operación y en término de los impuestos que el país percibe por ese tránsito”, explicó.