Gerardo Romero Ocón y Vicente Marroquí, son dos salvadoreños que realizan actividades laborales diferentes, pero a la vez tienen mucho en común; viven en Nicaragua, son casados con mujeres nicaragüenses y han encontrado el éxito en los negocios y en su vida familiar.

En Nicaragua ha crecido la comunidad salvadoreña y eso lo confirman Gerardo y Vicente, que son dos ejemplos de muchos que viven en nuestro país. El embajador Carlos Asencio manifestó en noviembre pasado durante la celebración del Día Nacional del Salvadoreño Residente en el Exterior, que de los 9 millones de habitantes que tiene su país, 3.1 millones viven en el exterior, de estos 2.1 millones viven en los Estados Unidos.

En Nicaragua residen aproximadamente 11 mil, aseguró Asencio, los cuales muchos contribuyen a nuestra economía, invierten y disfrutan de la seguridad ciudadana que ofrece nuestro país, además de establecer familias. Gerardo y Vicente nos relatan sus historias.

Gerardo es un ingeniero salvadoreño de 39 años, casado con la reconocida comunicadora e influencers Eveling Lambert, de Telenica Canal 8. Su vínculo con Nicaragua inicia a partir del 2000 cuando vino en muchas oportunidades por diferentes razones, pero fue hasta el 2011 que establece oficinas como representante de una empresa de su país relacionado al sector de alimentos.

Por trabajo Gerardo siempre viajó a países de varios continentes, pero fue en Nicaragua que echó raíces, encontró estabilidad económica y el amor.

“Yo tenía casi 20 años que viajaba por diversos países por motivos de trabajo. En Nicaragua teníamos proyectos, llegó un momento que me establecí con la empresa para la cual trabajaba, eso fue en el 2011, en esa época conocí a Eveling y ya digamos por amor, las dos cosas coincidieron y ya me establecí del todo”, reseña este cuscatleco.

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Muy emprendedores y trabajadores

Los salvadoreños ven en Nicaragua un país viable para echar raíces, Gerardo hace dos consideraciones, la primera es que nuestra nación presenta condiciones económicas envidiables para trabajar e invertir y la segunda está relacionada al tema de la seguridad ciudadana.

“Yo siento que hay dos realidades, el tema de la seguridad en El Salvador es cierto, hay mucha inseguridad y ese es un factor que pueda ser que anime a mucha gente a salir del país, pero yo siento sobre todo, que el tema de Nicaragua es porque se ve que es un país que la economía está creciendo, se ve que hay oportunidades”.

Añade el salvadoreño es muy trabajador, muy emprendedor y hay muchas cosas que allá la están haciendo y dicen ‘vamos a hacerla a otro lado’ y ven a Nicaragua como viable porque está al lado y deciden venirse a invertir porque escuchan buenas noticias de Nicaragua”.

Para Gerardo, el salvadoreño y el nicaragüense son muy parecidos en sus costumbres y modo de vivir, razón que también enamora a sus paisanos.

“Yo doy fe que los salvadoreños son buenos esposos, él es más tímido y yo soy más extrovertida. A mí me enamoró bastante su timidez y su tranquilidad, a pesar que nos dedicamos a cosas distintas, él es de gran apoyo, en las mañanas se levanta antes, siempre está pendiente de todas mis cosas, se involucra mucho, lee bastante y si ve algo que me pueda servir para el programa de televisión, me recomienda y me colabora”, dice Eveling al involucrarse en la plática.

Al empezar a relacionarse con Gerardo, es que esta comunicadora se da cuenta, que la comunidad salvadoreña en el país es grande. “En la calle es bien común encontrar carros con placas salvadoreñas de gente que viene a vacacionar o que busca posibilidades de negocios”.

Actualmente Gerardo representa al grupo Gevisa, que suministra maquinaria y materiales a empresas que dan servicios de impresión gráfica, además es propietario de la empresa Moprec (Montajes y Prefabricados Centroamericanos) que desarrolla y diseña estructuras industriales, puentes peatonales e instalación de rótulos publicitarios a gran escala.

“Yo siento a Nicaragua como mi país, por la cercanía, por mi esposa, he logrado la estabilidad para vivir y quedarme aquí. Nicaragua está creciendo y Managua está cambiando mucho, no tiene nada que envidiar a otra capital centroamericana”, dijo Gerardo, mientras su esposa le consentía con abrazos y mimos.

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Las pupusas que atrapan al nicaragüense

Si de algo es conocido El Salvador en Nicaragua y en el mundo, es por sus famosas pupusas, y si son tan sabrosas como las que hace Vicente Marroquí, el éxito está garantizado. Es propietario de “Pupusas Salvadoreñas Nicol” que se ubica en el barrio Martha Quezada. Vicente es muy conocido en Managua, podríamos decir que su negocio es un rinconcito nica-salvadoreño, ha logrado combinar la gastronomía de ambos países.

Originario de Usulután, Vicente es casado con Erika Martínez, una nicaragüense que lo animó a invertir en el negocio. Vino por primera vez en 1998, tiene más de 20 años de residir en Nicaragua, nación de la que se enamoró e igual que Gerardo.

“Trabajaba como gerente de la empresa, fui conociendo el país, me fue gustando, al final me quede, lo hice por la situación que se vive en el Salvador, porque en el mío uno quiere poner un negocito y no se puede desarrollar por la situación, no se puede trabajar libremente porque llega la gente de las maras y te dicen que tenés que pagarles impuestos, entonces uno no está tranquilo en su negocio, por la extorsión uno no vive tranquilo”, refiere Vicente, que también califica al salvadoreño como laborioso, emprendedor y trabajador, pero este esfuerzo se cae por la situación de la inseguridad de su país.

En cada visita a Nicaragua, Vicente se sentía tranquilo, con más seguridad y no veía problemas con las pandillas, lo que le motivo a emprender, le va muy bien. El lugar es un punto de encuentros de sus paisanos, que llegan a comprarle las pupusas y a comer la comida nicaragüense.

“Yo había visto el mercado, miré que hay bastantes salvadoreños y eso me motivo para poner el negocio, empezamos solo con pupusas, después pusimos pollo asado, ahora vendemos también enchiladas, tacos y todo lo de la fritanga nicaragüense. Como salvadoreño he encontrado estabilidad, encontré el amor y lo más importante es que hay seguridad, no tengo temor de poner un negocio, me siento tranquilo”, afirmó Vicente.

Este salvadoreño considera que los nicas van por el camino correcto, están desarrollando el país, fortalecen la seguridad ciudadana y mejoran la infraestructura para recibir al turista, lo que enamora a sus coterráneos a venir.

“Yo he visto el cambio de Nicaragua, a mí nadie me lo puede contar, desde el 98 que estoy acá, no habían cosas que hoy hay, antes no estaba el Salvador Allende, no estaba el parque Luis Alfonso, antes era diferente, pero ahora se ve el cambio”.

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