Todos los dispositivos que se conectan a Internet se identifican a sí mismos y a su sistema operativo, dejando una ‘huella dactilar’ en las métricas de los sitios Web que visitan. El iPhone 5, por ejemplo, se hace llamar ‘iPhone5,1? o ‘iPhone 5,2? dependiendo del modelo de radio 4G que utilice.

Aunque falsear estos datos es posible, hay un dato que hace pensar que esta vez se trata de identificaciones legítimas: TNW dice que “la huella única IP conduce al campus de Apple en Cupertino“, lo que indicaría que los dispositivos estaban en el cuartel general de la firma.

TNW añade que los desarrolladores no encontraron en los registros indicios de otros aspectos del teléfono, como tamaño de pantalla, procesador u otras especificaciones.

Es bien sabido que las compañías de tecnología van varios pasos adelante del mercado en los procesos de desarrollo de sus productos. The Verge asegura que “los nuevos diseños son probados por años antes de ser mostrados al público“, y una de las posibilidades es que estas visitas hayan formado parte de esas pruebas. Otra, por supuesto, es que estemos en las manos de un bromista anónimo que quiere figurar en los medios tecnológicos del mundo.

Nunca lo sabremos: Apple no suele confirmar ni desmentir rumores, y si lo hiciera esta vez quedaría en una posición incómoda sin importar lo que dijera. Si lo confirmara causaría la ira de los usuarios, que acaban de invertir una buena cantidad de dinero en su iPhone 5 que quedará obsoleto en unos meses. Si lo negara, los inversionistas podrían perder aun más su entusiasmo por la acción de la manzana, que hoy no atraviesa el mejor de los momentos, aunque se ha recuperado un poco los últimos días.