Treinta y nueve niños y niñas recibieron su Primera Comunión en la Parroquia La Merced del barrio Larreynaga, en una misa oficiada por Su Eminencia Cardenal Leopoldo Brenes.

Aproximadamente durante 11 meses, predicadores de este templo cada fin de semana brindaron la catequesis a los niños que por primera vez recibieron la comunión y por segunda vez el encuentro con Jesucristo, ya que el primero fue el bautizo.

Para los familiares y demás feligreses sin duda que fue un momento para recordar su Primera Comunión.

“Es un momento que sin duda alguna marca nuestras vidas, porque no solamente es cumplir un rito, si no tener un encuentro con Jesucristo. Un encuentro muy íntimo, muy personal de cada uno de nosotros”, expresó el Cardenal.

Agregó que el primer encuentro del bautismo nos hace Hijos de Dios y la Primera Comunión significa que es una preparación para una segunda y muchas más comuniones.

“Estos niños se convierten en un Sagrario, en el cual Cristo el Señor está ahí, y estos niños hoy al llegar a sus casas, ese templo, ellos son ese Sagrario”, mencionó.

Los 13 niños y 26 niñas ahora ya cuentan con su segundo Sacramento y se enrumban a prepararse al tercero que es la Confirmación.

Doña Tatiana Miranda, madre de una de las niñas, dijo que el primer Sacramento su hija lo recibió en esta Parroquia y ahora la Primera Comunión.

“Esto es para integrarla a la religión, mantener y fortalecer los valores religiosos. Este es un primer paso para iniciarse un poco más grande y pueda integrarse”, expresó Miranda.

“Me sentí muy alegre y contenta por haber recibido por primera vez el Cuerpo y la Sangre de Cristo”, indicó la niña Tatiana Altamirano.

El Cardenal exhortó a los padres de familias a que lleven el acompañamiento a sus hijos yendo a la Iglesia.

Asimismo, señaló que el tiempo del Adviento es un tiempo de preparación para que todos podamos celebrar una vez más y conmemorando el nacimiento del único Hijo de Dios e instó a que en esta Navidad se viva en un ambiente de familia, una cena sin celular para poder sentarse a la mesa y que los padres sientan el cariño de los hijos y los hijos el de sus papás. 

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