Es muy conocido el talento de los artesanos de la ciudad de Masaya, quienes a través de la historia han elaborado una diversidad de productos que continúan fomentando las tradiciones y cultura de los nicaragüenses.

Con su variedad de diseños y vistosos colores, ellos son los expertos en trabajar la madera, el barro, el cuero, las palmas y muchos otros materiales que les permiten desarrollar su creatividad, ingenio y conocimiento heredado de generación en generación.

Una de ellos es doña Ana Rosa García, de 68 años, quien se dedica a la elaboración de chischiles desde hace más de 30 años. Estos son uno de los productos tradicionales que se reparten en las festividades de La Gritería, o bien sirven como elementos decorativos de los mismos altares de la purísima.

Doña Ana Rosa aprendió de su mamá el arte del tejido de la palma haciendo primeramente trenzas y canastistas, y luego los chischiles junto con una hija suya, a raíz que encontraron uno y decidieron también trabajarlos.

chischiles

De esta manera empezaron a trabajar este producto distintivo, sonoro y de vivos colores, y muy gustado por los niños.

Esta artesana nos dice que los materiales básicos para la elaboración son la palma, piedra fina y tapa de gaseosa, las cuales compran entre 120 y 200 córdobas el saco.

La palma se la compran a un proveedor de La Paz Centro, quien la vende por lío o moño y cada uno puede dar aproximadamente 3 docenas de chischiles. La característica principal es que tiene que estar seca para poder ser tintada en los colores morado, rosado, amarillo y verde.

El trabajo que conlleva la elaboración de este producto de la purísima, según la artesana, no es muy complejo. “Yo lo tiño en la tarde y la dejo extendida (palmas), para que seque y esté listo el siguiente día para trabajarse”, señaló.

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Un trabajo muy reconocido

Los chischiles son muy demandados en diciembre por lo que empiezan a trabajar antes de agosto porque hay pedidos grandes que deben enviarlos a Chinandega, León, Jinotepe, Rivas, el mismo Masaya y otros departamentos del país.

Agregó que en la semana pueden llegar a realizar de 3 a 4 gruesas. Cada gruesa contiene 144 chischiles grandes y 100 unidades los chiquitos. Ella logra comercializarlos desde una gruesa hasta pedidos de mil chischiles. El costo de una gruesa es de los 350 córdobas en adelante.

El trabajo de doña Ana es muy reconocido por lo que los clientes llegan a buscarla hasta su casa, ubicada en el barrio Camilo Ortega #1, específicamente del Monumento Camilo Ortega media cuadra abajo.

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La gente viene a encargarlos aquí, yo solo tengo un cliente fijo en el mercado de Masaya, los demás clientes vienen”, refirió.

Doña Ana Rosa manifestó que continuará trabajando la palma no solo en chischiles también en canastas.

Toda una vida he trabajado la palma, con eso he creado mis hijos. Ellas (hijas) me dicen que, para qué trabajo, que ya no lo haga, pero yo tengo que trabajar, porque yo todavía siento que puedo. Yo sigo con mi palma, esto me ha dado la vida”, indicó García.

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