Las autoridades indonesias ha amenazado con desalojar de forma forzosa a los residentes que permanecen en la zona de exclusión decretada en torno al Monte Agung, el volcán que despertó el pasado verano en la isla de Bali y cuya creciente actividad amenaza con derivar en una erupción explosiva como la que mató a casi 1.600 personas en 1963.

Un portavoz de la Agencia Nacional de Gestión de Desastres (BNPB) ha explicado que se está rastreando el área de seguridad, que incluye un perímetro de 10 kilómetros, en busca de aquéllos que han optado por quedarse en sus hogares, cerca de las plantaciones y el ganado que constituyen su única forma de vida.

"Tenemos personal haciendo un barrido, y si es necesario les desalojaremos de forma forzosa", declaró Sutopo Purwo Nugroho.

El pasado septiembre, unas 140.000 personas fueron evacuadas de sus aldeas ante los primeros signos de actividad del volcán, dormido durante 54 años, pero la mayor parte regresó a sus hogares.

Se estima que unas 100.000 personas residen en los 10 kilómetros que podrían recibir el impacto de rocas volcánicas y el magma que ha comenzado a expulsar el volcán, aunque las autoridades estimaban que, a día de ayer, sólo 40.000 habían buscado refugio en campamentos habilitados a tal fin y en las instalaciones deportivas donde están siendo acomodados.