Y Clemente, cada 31 de diciembre nos recuerda a los nicaragüenses, cuando se elevan los cohetes, o la algazara de las felicitaciones ahoga la palabra, el cielo se vuelve a llenar de las luces de un recuerdo de Solidaridad, de desprendimiento, de un corazón desinteresado, que aún bajo los presagios de que el viaje podía ser un desastre, se desprendió de la tradición de su comunidad y tendió su mano de fildeador portentoso trayendo en su guante el símbolo de la Hermandad.

Clemente, ¡qué apellidazo y que honor al mismo como tributo a la Humanidad! exactamente en su último turno al bate el 29 de Septiembre de 1972, se había convertido en el Jugador Inmortal al llegar al hit 3,000 en las Grandes Ligas, la aristocracia dentro de esa competencia y como un símbolo de anclaje en dicho firmamento. Estabamos pequeños y el número 21 de los Piratas no se nos olvida, así como no deja uno de relacionar sus apenas 38 años, con Sandino a la edad de su Trascendencia, que tenía al momento de pasar de pasajero del aire viviendo el dolor de un pueblo hermano, al náufrago de la tragedia pero también de Inmortalidad como lo expresa tan hermosamente el Comandante Daniel, quien debió ser "tocado y golpeado" por ese ejemplo cuando guardaba cárcel de liberación nacional en los años de las sombras.

Me parece que ese mensaje del Comandante en tanto que proviene del Presidente, debe ser leído, comentado en todos los medios de comunicación, hacerse llegar a la familia de Clemente, a Puerto Rico, reiterarse como un ejercicio de Enarbolamiento del Honor a quien Honor merece y que este Gobierno y su cabeza y corazón somos agradecidos con los Héroes. Mañana 31 es ese día o esa noche, empero su ejemplo, el de Clemente, es Eterno como la Luz de las Estrellas y deberá permanecer en el corazón de todos los nicaragüenses.

Saludos Reverenciales de Pax.

Augusto.