Diciembre en su calendario marca una fecha muy importante para los nicaragüenses que data de hace miles de años, como es la celebración de La Purísima, una fiesta representativa con un mestizaje de lo religioso e indígena, convertida en tradición y única en América y el mundo.

Tras el Descubrimiento de América llegaron los españoles y las órdenes cristianas como los frailes franciscanos, quienes, según la historia, fueron los primeros que realizaron las primeras expresiones una vez que se promulgó la Iglesia Católica en las primeras ciudades de Nicaragua.

Su celebración es muy nicaragüense donde el sincretismo se manifiesta, tiene tanto de religión Católica como de creencia indígena.

"En ellas se advierte el fulgor, el esplendor de la creencia indígena con la católica. Ustedes ven flores y plumas eso es parte de la creencia indígena, ven la Cruz y la imagen es de la religión Católica", expresó el historiador e investigador cultural Wilmor López.

Señaló que en León, Granada y El Viejo se empieza a expandir el amor por la Virgen María y se vuelve popular. Pero con la Guerra Nacional (1854-1856) no se celebró y no se recuerda, entonces en 1857 Monseñor Gordiano Carranza pidió recordar la celebración de la Virge y es ahí que inventa el famoso grito ¿Quién causa tanta alegría?

Actualmente este grito es nacional y sirve como identidad en cualquier parte del mundo.

Asimismo, la “gorra”, con sus productos como gofios, limón dulce, cintillos, caña, ayote en miel y demás es parte del sincretismo que hay dentro de las festividades de las purísimas, sumado a ello la pólvora.

Agregó que el que permanezcan los cantos de la purísima y sean grabados en la modernidad, es la señal perfecta que sigue vive el amor a la Virgen.

La celebración de la Purísima se va extendiendo y se celebra en otros países por nicaragüenses que viven ahí y eso de una forma a otra nos trae identidad.

No obstante, el historiador remarcó que se debe tener cuidado con la modernidad y que se cambie el brindis porque ya no se reparten los productos tradicionales “eso quita belleza, solemnidad y tradición a las purísimas”, indicó.