Con cantos de la Purísima, cohetes, vivas y aplausos, los devotos de la Virgen del Hato y San Antonio de Padua, celebraron el encuentro tradicional religioso que data con más de 150 años de realizarse en las inmediaciones de la Quebrada de Jesús, en Hato Grande, Chinandega.

A este sitio, cercano a la Ermita de la Casa Hacienda Hato Grande donde permanece durante los 6 meses de invierno la Virgen, llegaron personas en peregrinación acompañando a San Antonio desde el municipio de El Viejo, de donde slieron la noche anterior a la una de la madrugada.

Como parte de la tradición, la Virgen de Hato es bajada de su trono y sale al encuentro de San Antonio, cuyo saludo inicial es de reverencias entre ambas imágenes, para luego ser entregada a la representación de El Viejo que el 16 de noviembre sale en peregrinación rumbo a la Casa de la Virgen del Hato, ubicada en El Viejo, llegando el domingo 19 donde permanecerá seis meses evangelizando, mientras que San Antonio se queda en resguardo de la capilla.

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Una vez hecho el traspaso la Virgen y San Antonio son llevados a la Ermita y a su entrada son recibidos por la entonación de los feligreses del cántico creado para las dos imágenes y luego las puertas de acceso son abiertas, aquí pasan juntas en el trono durante dos días.

El traspaso de la imagen y recibir a San Antonio nos llena de orgullo y de bendición tener en brazos a nuestra Madre santísima que nos colma y llena de paz nuestros corazones”, expresó Antonio Picado.

El párroco Douglas Guevara dijo que esta tradición nace después de la erupción del volcán Cosigüina y consiste en que las personas puedan venir hasta acá a hacer devoción a la Virgen, María dado que las comunidades habían abandonado estas áreas y el Padre de esa época empezó a evangelizar, llegando desde El Viejo y de esta manera llegaban romerías a pie o a caballo.

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Algunos de los devotos y participantes de este momento lleno de fervor mariano y sentir espiritual, madrugaron como José Santos Martínez, quien salió a la una de la madrugada del lunes en custodia de San Antonio y regresará con la imagen de Hato.  “Lo mío es una tradición desde que tenía 10 años y ahora vuelvo agarrarlo de nuevo con alegría hasta que Dios me quite la vida”, indicó.

Doña Helia María García dijo que tiene 40 años de asistir y ya es una tradición. "Yo siempre vengo con otras (personas) y así todos los años yo vengo. Este año no iba a venir porque estaba enferma, pero yo después le pedí a ella que me diera resistencia para venir”, señaló García, quien llegó desde El Viejo.

Esta tradición tiene como significado llenar los corazones de los feligreses de puro amor, ya que el mensaje de Nuestra Madre Santísima es de llevar la paz y tranquilidad a los hogares. Asimismo, se da inicio con todas las preparaciones para celebrar las fiestas de la Purísima.

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