Durante una rueda de prensa destinada a hacer balance de su primer año de gobierno, Rajoy reconoció que "tenemos todavía por delante un año muy duro, especialmente en su primera mitad".

"La economía española seguirá en recesión algún tiempo aunque esperamos que empiece a mejorar en la segunda mitad del año que viene", agregó.

El jefe del Ejecutivo español afirmó que está al tanto del sentimiento de decepción de los ciudadanos por falta de resultados, y aseguró que “estamos haciendo lo que es necesario e inevitable hacer".

"Sabemos que mucha gente está impaciente, son cinco años de la más larga e intensa crisis que haya padecido este país en las últimas décadas, sabemos que mucha gente se está dejando llevar por el escepticismo, cuando no por la desesperanza, que mucha gente se siente decepcionada, por la falta de resultados", agregó.

Según ha asegurado el presidente del Gobierno, el estado de las cuentas públicas que se encontró al llegar a La Moncloa hace un año, "no permitía mantener el sistema sin hace reformas"; las cuales ha calificado de “dolorosas”.

Rajoy pidió "comprensión" y "solidaridad" para seguir manteniendo el rumbo de reformas encaminadas a la recuperación económica. "Pido comprensión para aplicar unas medidas que a nadie gustan", ha reiterado.

En opinión del presidente del Gobierno, la política que ha aplicado ya está dando “frutos” en aspectos económicos “como sobre todo el de recuperación de la confianza de nuestros socios y los mercados".

Mariano Rajoy ha insistido en la idea de que el Ejecutivo no tiene previsto "a día de hoy" pedir el rescate, aunque no descarta hacerlo en el futuro si fuera necesario.