La Secretaría Nacional de Gestión de Riesgos (SNGR) de Ecuador mantiene este lunes la alerta naranja en ciudades y poblaciones centrales del país cercanas al volcán de Tungurahua, ubicado a 150 kilómetros de Quito (la capital), que registra un incremento de la actividad eruptiva.

En su más reciente informe el organismo indicó que “la actividad del volcán se mantiene en un nivel considerado como alto, caracterizado por la generación de señales asociadas a la movilización de fluidos al interior del volcán”.

Entre tanto, el Instituto Geofísico (IG) de la nación suramericana precisó que entre la noche del domingo y las primeras horas de este lunes se han registrado varias explosiones que generaron "fuertes cañonazos, intercalados con esporádicos bramidos de intensidad fuerte”.

“Estos ruidos, bramidos y cañonazos han causado la vibración de ventanales en las zonas aledañas (...) Asociada con las explosiones, se pudo observar la expulsión de bloques incandescentes que impactaron la parte superior de los flancos”, añadió.

El IG destacó que una hora después se observó la presencia de una constante columna de emisión de vapor y gases de aproximadamente un kilómetro de altura sobre el cráter, mientras que en la población de Baños se registró una leve caída de ceniza.

Ante las características que tiene el ciclo de actividad del volcán, el Instituto Geofísico no descarta que en los próximos días y horas se produzcan eventos similares. Por ello, las autoridades permanecerán alerta ante cualquier anomalía.

Organismos del Estado mantienen preparada a la población para enfrentar eventualidades, así como equipada con equipos de emergencia como morrales, mascarillas y otros implementos. Sin embargo, instan a los ciudadanos mantenerse informados a través de medios oficiales.

Según expertos, la actividad del volcán se debe a una desgasificación de magma dentro del conducto del volcán, sin que se pueda predecir si la situación aumentará en su intensidad o disminuirá.

El volcán Tungurahua -de cinco mil 23 metros de altura- permanece activo desde hace 13 años y su actividad dejó en 2006 cuatro muertos, dos desaparecidos y pérdidas económicas por daño en zonas agropecuarias.

En diciembre de 2010, las autoridades decretaron la alerta roja ante una reactivación que entonces forzó la salida de pobladores y turistas del área.