Los porcicultores nacionales han asumido el reto de participar en el libre mercado a la par de la industria internacional — que exporta a precios más bajos — apostando a la calidad, frescura y jugosidad del cerdo nicaragüense.

Gracias al desarrollo que ha visto el sector, la expectativa de la granja porcicultora Santa Cecilia es de crecer por la demanda de clientes engordadores los que se ven beneficiados con productos de rápido crecimiento.

Reynaldo Callejas es co-propietario de Santa Cecilia, ubicada en Granada, la cual está especializada desde sus comienzos hace tres años en la producción de lechones, destinados para el engorde o el consumo.

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El productor de la Gran Sultana, explica que si bien los productos traídos del exterior tienen una gran ventaja en el precio por la tecnología a gran escala, el país ve su mayor fortaleza en la buena calidad debido a que no pasa por los largos procesos de congelamiento del producto importado.

“Nosotros tenemos un desafío muy grande que es el libre comercio, el libre comercio es muy bueno para el país, sin embargo, obliga al productor a adaptarse a las nuevas prácticas, las nuevas tecnologías para producir y competir en precio y calidad con los productos traídos de afuera”, afirma.

En ese orden, precisa que desde la Cámara de Porcicultores han venido desarrollando nuevos y mejores procesos de producción apostando precisamente a tener mejores carnes.

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El trabajo que desarrollan permite a sus clientes, los que se dedican a engorde, que el cerdo alcance peso óptimo a los 150 días. Para esto han invertido en capacitación, infraestructura y genética.

Para eso nos esforzamos con medidas de higiene, medidas de nutrición, con medidas de bio-seguridad para garantizar un producto inocuo, un producto fresco, que demanda el consumidor final”, asegura.

Señala que el índice de destete es de 11 lechones por parto, lo que permite una buena rentabilidad de la granja, pues se alcanza una producción de 70 lechones mensualmente.

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El veterinario de la granja, José Antonio Gómez, comenta que la genética que buscan es conseguir buenas madres, con buen peso, para lo cual han seleccionado la raza Topig, Traxx y Yorkshire.

La madre tiene bastante producción de leche y el padre una genética para producción de carne. Los cerdos se traen de Costa Rica para mejorar la genética”, detalla.

Restaurantes prefieren carne fresca

Uno de los clientes de Santa Cecilia es el cubano Carlos Andrés Pedraza, propietario del restaurante Bucanero, en Masaya.

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Pedraza, explica que desde que trabajan con el productor granadino han logrado darse cuenta que el cerdo nacional rinde más por libra.

“Seguramente otros cerdos de 100 libras nos rendían 40 libras y los cerdos (que ahora compran) nos rinden 50 libras en carne y la suavidad, o sea, es increíble la calidad que tiene la finca Santa Cecilia”, precisó.

Como restaurante que busca calidad, aseguró que nunca será igual el cerdo extranjero que llega al país congelado, que el que se produce en el país y llega a los platos directamente desde el productor local.

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