La eucaristía de consagración fue presidida por su Excelencia Monseñor Leopoldo José Brenes Solórzano, Arzobispo Metropolitano de la Arquidiócesis de Managua.

Concelebraron también el Padre Juan de Dios García, Vicario Foráneo de la Zona Pastoral de Carazo y Párroco de Santiago Apóstol en Jinotepe, el Padre Bernardo Obando, Vicario parroquial y sacerdotes invitados de la zona.

“Agradecemos a nuestro buen Dios y a nuestra madre la santísima virgen de Guadalupe por permitirnos consagrar hoy este nuevo templo donde adoraremos a Dios y rendiremos culto a la Virgen santísima en la advocación de Guadalupe (…) ahora el compromiso está en esta nueva comunidad de mantener viva esta porción de nuestra iglesia arquidiocesana”, manifestó Monseñor Leopoldo Brenes durante la solemne eucaristía.

Añadió que Jinotepe se encuentra bajo la mirada de la Virgen de Guadalupe y que los cristianos debemos corresponder a ese amor que nos tiene la madre de Dios y madre nuestra. Del mismo modo, animó a la comunidad para apoyar a su párroco y mantener activo y animado el nuevo templo.

Brenes, también reconoció el esfuerzo de la comunidad para lograr, en tiempo record de dos años, la construcción de este templo para gloria y alabanza del Señor y de Nuestra Señora de Guadalupe.

Por su parte, el Padre Juan de Dios García, párroco de Santiago Apóstol y guía de la nueva comunidad de Guadalupe hizo énfasis en el fervor que tiene Jinotepe a la Virgen de Guadalupe y pidió  que “ahonde en la devoción y el amor a Jesucristo Eucaristía”.

“Quiero agradecer a toda esta comunidad, a quienes colaboraron y dieron sus aportes para este nuevo templo que está construido en la zona más alta de Jinotepe, por lo tanto, estaremos todos nosotros bajo la mirada de la morena del Tepeyac, este lugar es, por lo tanto, a partir de hoy nuestro Tepeyac, donde podremos venir a venerar a nuestra Madre Santísima”, subrayó.

El templo se construyó por iniciativa del Padre Rafael Bermúdez, cuando fuera párroco de Santiago Apóstol en Jinotepe. Bermúdez, por inspiración divina, vio la necesidad de construir un templo en honor a Santa María de Guadalupe en ese lugar, debido a la devoción que tiene Jinotepe a María Santísima en esa advocación.

En marzo del 2010 Monseñor Leopoldo Brenes colocó la primera piedra y dos años después, esta hermosa construcción está concluida y consagrada. Las señoras Rosario Lacayo y Nelly Hernández también fueron piezas claves en la edificación de este templo, ya que ellas aportaron y viajaron al extranjero en busca de ayuda para que este sueño se hiciera realidad.

Según Doña Rosario Lacayo de Fernández, la inversión total de la construcción de la nueva Iglesia Nuestra Señora de Guadalupe es de  más de 120 mil dólares, dinero que fue recaudado por donaciones de particulares, personas de buen corazón y la Fundación de Católicos Alemanes ADVENIAT.

El templo cubre cinco barrios jinotepinos; Colonia Santiago, La Pila Grande, Cruz de Guadalupe, Ana Virgen Noble y La Chiripa.

Con tradicional procesión celebran en Jinotepe a Nuestra Señora de Guadalupe

Luego de inaugurar la mañana de este miércoles un templo en Honor a Nuestra Señora de Guadalupe, el pueblo jinotepino acompañó a la venerada imagen de la Virgen en la tradicional procesión que se celebra cada doce de diciembre.

El recorrido religioso estuvo acompañado como de costumbre de diferentes bailes típicos como ‘Chinegros’ y ‘La Vaquita’, quienes pagaron nuevamente su promesa bailándole a la morenita del Tepeyac al son de chicheros.

La procesión se dirigió al lugar conocido como La Cruz de Guadalupe´’, donde se le cantó a la virgen y se repartió comida a los promesantes. Los feligreses realizaron un encuentro con las dos imágenes de la virgen para luego dirigirse a la nueva iglesia finalizando con el retorno al centro de la ciudad y un rosario en honor a la Virgen donde se compartíó con la población el también acostumbrado brindis.

La tradición de esta procesión, de los Chinegros con la Virgen de Guadalupe en Jinotepe, tiene más de 50 años de existir. Cada año las familias creyentes se suman en súplicas o agradecimientos de favores y milagros recibidos, a esa manifestación de amor a Santa María de Guadalupe.