El poeta peruano Arturo Corcuera, ganador del Premio Casa de las Américas, falleció a los 81 años, tras un pasar por la vida que dedicó sobre todo a la creación artística y a las causas progresistas y solidarias.

'Mi padre se fue noche lleno de paz y amor', escribió su hija Daniela en un mensaje de Internet en el que, además de anunciar la triste noticia, informó que los restos del autor de 'Noé delirante', poemario diez veces reeditado, serán velados en el local histórico de la Universidad Nacional de San Marcos.

Corcuera terminó este año una larga carrera académica y su cese fue determinado por una controvertida ley que dispone prescindir de los profesores mayores de 70 años.

Autor de más de 20 libros, obtuvo el Premio Casa de las Américas en 2006 con un poemario y además fue distinguido con el Premio Nacional de Poesía de su país en 1963, e Internacional Atlántida (2002), Internacional de Trieste (2003) y recientemente, en un emocionante homenaje, el de la Feria Internacional del Libro de Lima.

En noviembre de 2006 recibió la Medalla de la Cultura de Cuba y, a su retorno, dijo a Prensa Latina que 'toda distinción llena al autor de alegría pero hay algunas que a mí, me han llenado de emoción y orgullo', como la recibida en Cuba de manos del ministro de Cultura, Abel Prieto.

Al colocarle la medalla en el pecho, Prieto destacó su trayectoria poética y su lealtad con las grandes causas, y el poeta cubano Waldo Leyva lo reconoció como 'poeta imprescindible' y compañero inclaudicable.

En el acto, expresó su dolor por la reciente partida del líder histórico cubano, Fidel Castro, y le dedicó una oda: 'Para hablar de Fidel/ hay que cederle la palabra al mar,/ pedir su testimonio a las montañas...El es América Negra/ es América Hispana/es América Andina,/ el perfil de Fidel/ es el perfil/ de América Latina'.

En abril pasado el gobierno de Nicaragua le confirió por decreto presidencial la Medalla Rubén Darío, poeta que lo influyó desde su adolescencia, según dijo entonces.

La larga enfermedad que ya sufría le impidió viajar a Managua a recibir la distinción y partió dejando pendiente aquel viaje en el que, según dijo a Prensa Latina, tenía pensado además presentar una exposición sobre 'Noé delirante', con dibujos de su hija Rosamar.

La medalla le fue entregada en mayo por la embajadora de Nicaragua en Perú, Marcela Pérez Silva y Corcuera agradeció el honor y convirtió el acto en un homenaje a Darío.

'Que se entrecrucen en la sala las luciérnagas y los fuegos artificiales; que las estrellas fugaces nunca más se ausenten; que los cometas de larga cola colmen de aerolitos el universo y que la noche se convierta en aurora boreal, regalo de la luna', dijo entonces.

El poeta Hildebrando Pérez, al expresar su dolor por el deceso de quien llamó 'poeta y compañero', destacó que integraba el Capítulo Peruano de la Red de Intelectuales y Artistas en Defensa de la Humanidad cuyo coordinador es Pérez.