Una avalancha de lodo y piedras a causa de las fuertes lluvias registradas en la capital de Sierra Leona, Freetown, dejó la madrugada de este lunes más de 400 muertos, 600 heridos y alrededor de 3.000 damnificados, informó la Cruz Roja del país africano.

El hecho ocurrió en la montaña Sugar Loaf (Pan de Azúcar), en el distrito de Regent, en las afueras de Freetown, cuando la ladera colapsó arrasando con docenas de casas cuando las personas aún dormían.

De acuerdo a las autoridades del país africano, este sería uno de los deslaves más mortales registrados en África, y se espera que la cifra de fallecidos y afectados ascienda en las próximas horas a medida que avancen los trabajos de búsqueda y rescate en las zonas afectadas.

Asimismo, advirtieron que temen una catástrofe humanitaria, debido a la magnitud y gravedad del desastre provocado por las fuertes lluvias, frecuentes en esta época del año.

"Estimamos que al menos 3.000 personas están sin hogar. Necesitan refugios, asistencia médica y comida", lamentó el portavoz de la Cruz Roja, Abu Bakarr Tarawallie.

"También estamos preocupados por un brote de enfermedades como cólera y tifus", acotó.

La Federación Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja (FICR) calificaron la tragedia como uno de los peores desastres naturales de los últimos años en Sierra Leona.

El secretario general de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), António Guterres, reconoció la magnitud del desastre y envió sus condolencias al Gobierno y al pueblo del país africano por la “pérdida de vidas y la destrucción causada por este desastre natural”.

Por su parte, diversas agencias de la ONU, así como varios países y organizaciones internacionales, han centrado sus esfuerzos en suministrar fuentes de agua y protección a los niños, además de proporcionar bolsas para los cuerpos sin vida, megáfonos para el control de multitudes y lonas de plástico, en ayuda al pequeño país africano de tan solo 7 millones de habitantes.

Hasta el momento, la precaria situación, además de las fuertes lluvias que continúan, dificultan el acceso de los equipos de rescate a las zonas más afectadas.