Estudiantes de diversas carreras de la UNAN-Managua, jóvenes ambientalistas y académicos, presentaron sus consideraciones sobre el tema “Ambiente y Desarrollo: Desafíos actuales y futuros” que fue expuesto por el experto español Martí Boada.

El especialista se encuentra en Nicaragua recorriendo diversas regiones selváticas.

La reserva Miraflores en Estelí, la Isla de Ometepe y el Río San Juan, son algunos de los sitios que ha visitado Boada, donde ha conocido de primera mano el trabajo sobre el cuido del medio ambiente que realiza el gobierno en alianza con las instituciones públicas, privadas y las universidades.

De manera particular, Boada se refirió al trabajo que realizan estudiantes de la UNAN sede Estelí en la reserva Miraflores, de la cual asegura se ha quedado enamorado por el enorme potencial que tiene esa región.

Lo que he visto en Nicaragua me ha encantado, tienen un país muy bello. Tengo muy buena impresión, he visto cosas que no he observado en ninguna parte del mundo", indicó.

"Estuve en una zona que se llama Miraflor, ahí está la universidad en el campo, vi unos 30 jóvenes entre hombres y mujeres capacitados y no van a emigrar, están haciendo raíces con proyectos nuevos, eso no lo he visto en ninguna parte del mundo”, dijo Boada.

Hacer el cambio en pro del medio ambiente

El objetivo es intercambiar sobre los conceptos que se están manejando y como se está enfocando el tema del medio ambiente desde los científicos”, dijo la rectora de la UNAN-Managua, compañera Ramona Rodríguez.

Desde la academia estamos interesados por ejemplo en trabajar el tema de la dimensión de salud del bosque, como el bosque aporta a la salud humana por la respiración y como se relaciona con los problemas cardiacos”, añadió la máxima autoridad universitaria.

El viceministro del MARENA y director del INAFOR Roberto Araquistaín, manifestó que Boada se ha declarado gratamente sorprendido por el modelo de alianzas, que permite que todos los sectores se involucren en el cuido de la naturaleza.

Ha podido ver como nuestras comunidades campesinas, como los pequeños y medianos productores están integrados a cuidar las áreas protegidas, de tal forma que le produzcan agua, madera, alimentación, pero también que reduzcan la vulnerabilidad de los efectos del cambio climático. Solo unido podemos hacer este cambio, el cambio del modelo destructivo por un modelo de vida”, destacó Araquistaín.

Indicó que el principal desafío es salir poco a poco de la cultura vieja y buscar cómo eliminar el uso de agentes químicos, promover el cuido de los suelos y eliminar el uso del fuego como herramienta agropecuaria.