Su llegada a los municipios de San Juan del Sur  y Tola, en el departamento de Rivas, en el año 1971, desembocó en el acercamiento a los pobres  y a las familias campesinas con el firme propósito de hacer un cambio social con justicia para cambiar las condiciones de vida  de un pueblo empobrecido y oprimido por la dictadura.

Pascual Ascensión Álvarez Villagra, un toleño que hoy tiene 84 años de edad, le acompañó fielmente desde el primer día que García Laviana  llegó para hacerse cargo de la iglesia de Tola y ponerse al frente de los delegados de la palabra.

“Ese hombre tuvo una gran manera de llamarle  la atención al pueblo, incluso les decía: cuando yo no venga y vengan ellos, atiéndalos como que me atienden a mí. A ese señor la gente le fue agarrando todo su rollo  que cuando él se fue al campo todo mundo deseaba irse con él  y así fue. Yo me fui con toda mi familia, 4 hijos varones y yo. El cogió esa lucha en el 76, ampliamente y abiertamente con él  pueblo. Incluso el nos decía: ya no se puede trabajar con la Biblia, vamos a la violencia, porque la violencia tiene que haberla, porque un rio cuando está muy sucio, para barrer las  costas se ensucia más, pero después queda limpio, así nos decía él”, recordó Álvarez.

Según Ascensión, Gaspar García vio como el tirano Somoza se apoderaba de la tierra de los campesinos, a quienes sacaba a patadas y balazos de sus propiedades, utilizando la represión de la guardia.

Al respecto señala que el padre García conocía la realidad de Nicaragua y desde que venía de España, su tierra natal, el traía una misión personal para cambiar el sistema.

“El venia con esa idea desde allá, porque a pocos meses de  que él estuvo aquí se fue a despedir de sus padres, sus padres eran millonarios,  le daban una gran hacienda con reses, bestias, dinero y lo que quisiera, para que él se olvidara de la lucha, y él les dijo: yo no he nacido para ser capitalista sino para defender al campesino; ahora ya no soy de origen  español, soy toleño,  doy la vida a como sea por los toleños”.

Otro de los compañeros de lucha del “Comandante Martín”, apodo con el que se le conocía al sacerdote revolucionario, fue el diputado Everth Herrera Solís. 

La amistad que ambos desarrollaron los llevó a convertirse en hermanos de lucha. “Tuvimos una vinculación muy estrecha, incluso aquí en mi casa él vivía, aquí cenaba, almorzaba, desayunaba. Nos vinculamos directamente desde la parroquia, yo fui tesorero de la junta parroquial. Despues nos integramos al Frente Sandinista de Liberación Nacional”, recuerda Solís.

Según Solís, desde el púlpito el sacerdote  concientizaba al pueblo sobre la realidad en que vivía y eso le mereció la invitación para integrarse al Frente Sandinista de Liberación Nacional.

Motivado por el corazón noble, el amor a los pobres y la miseria en que vivían los campesinos, Gaspar reflexionó que no bastaban solo las oraciones para cambiar la realidad, por eso se integró a las filas del Frente Sandinista.

“El vino aquí como sacerdote, pero se fue dando cuenta de la miseria del pueblo, se fue enamorando de los campesinos, eso solo lo hace un hombre que tiene un corazón  noble. Lo más grande para mí que pudo pasar es  haber conocido a Gaspar, haber tenido esa gran vinculación con él. El me hizo ser solidario, yo aprendí mucho de él.”, afirmó Solís.

El sacerdote que acompañó siempre a la juventud

Vicente Sevilla, actual párroco de Tola, no conoció a Gaspar García en persona, pero reconoce que su legado caló en el pueblo de Tola, en la juventud y en los actuales programas de gobierno.

“El jugó un papel importante aquí en la parroquia de Tola y de San Juan del Sur. El comenzó a formar grupos de cooperativas, enseñó a alfabetizar y son estos grupos los que la revolución toma como modelos”, comentó Sevilla.

“La iglesia nunca lo condenó. En ese tiempo la iglesia era muy cautelosa, cuidadosa, pero ahí está Gaspar. Hay expresiones maravillosas del hombre que reía y que gozaba con los jóvenes. La gente cuenta que el sacaba a las mujeres de la prostitución, se las robaba a los guardias y en su carrito las sacaba y las llevaba afuera del municipio de Tola”, recuerda Sevilla.

“Para mí, viviendo sus ideales es el hombre que se entregó en su doctrina y su enseñanza. Para mí es un ejemplo. El hombre que no tenía distinción de raza, el hombre que estaba ahí.  El tenía momentos para todos, especialmente para los jóvenes”, aseguró el párroco de Tola.

Según Sevilla,  Gaspar García continúa en la mente del pueblo y cada año en la celebración del día de los difuntos, mucha gente visita la cripta donde descansan sus restos. “Ahí encontrarás gente poniéndole flores y coronas, gente que viene a pedir un responso por él, gente que a la hora de la Eucaristía ofrece una intención por Gaspar. Entonces su historia marca y se vive todavía”.

Gaspar García asumió el máximo sacrificio de entregar la vida por el prójimo

A juicio de José Sánchez, poblador de San Juan del Sur, donde Gaspar García también estuvo a cargo de la iglesia, el sacerdote se enfocó en los temas de educación y salud, que eran los ámbitos donde más se sentían las carencias.

El fundó una escuela primaria en el Ostional, mientras que en Tola fundó un Instituto de Secundaria, el cual ahora lleva su nombre, pero no quedó satisfecho con el trabajo social.  Posteriormente entre el año de 1975 y 1977, García Laviana alcanza una maduración personal y abraza la corriente teológica de la liberación.

“En ese sentido Gaspar tuvo una vivencia en dos direcciones, una que fue el mismo tomando conciencia y otra que fue el principal dirigente de la concientización”, afirmó Sánchez.

“El mismo va haciendo una toma de conciencia bien profunda que lo lleva a asumir el máximo sacrificio y compromiso de ofrendar su vida en la lucha armada… incluso el se convierte en el principal concientizador no solo del pueblo en general sino del clero, de sus hermanos sacerdotes”, explicó.

A partir de la toma de conciencia Gaspar García como líder del movimiento cristiano revolucionario en Nicaragua se incorpora en las filas del Frente Sandinista y ofrenda su vida por el pueblo y la revolución.

Mujeres acogen legado de Gaspar García

En San Juan del Sur, un grupo de mujeres fundaron en el año 2000 la Asociación de Mujeres Bahía Gaspar García Laviana.

Liliam Guerrero, representante de dicha fundación, comenta que ella conoció personalmente al Padre Gaspar García.

“Lo conocí en la parroquia, en la casa cural, éramos vecinos y me gustó  la inquietud que tenia por Nicaragua en cuanto a ser misionero.  El vino aquí entregándole a la gente la palabra de Dios, hablándole a la gente del compromiso con Dios”, recordó.

Guerrero indicó que quedó impresionada al ver el valor del sacerdote para defender las causas de los más pobres.  “El dijo yo no puedo seguir aquí predicándole a la gente un conformismo que ya es como un pecado para que siga la gente conforme con la dictadura que tenemos encima, entonces se dispuso y decidió integrarse a las filas del partido”, comentó.

Uno de los ejemplos más grandes de Gaspar fue su renuncia a la comodidad y a las riquezas para luchar a la par del pobre, del campesino, de las mujeres y los niños.

“La única opción que el tenia en ese tiempo era el Frente Sandinista de Liberación Nacional. Aquí, dijo él, no me queda de otra”, explicó Guerrero.

La asociación que lleva el nombre de Gaspar García trata de recoger el legado del sacerdote y desarrolla trabajo social en 12 comunidades y barrios de la zona urbana, atendiendo  principalmente a niños y mujeres con educación y salud básica.

Las mujeres de la asociación están convencidas que el Gobierno Sandinista está realizando los mejores esfuerzos para restituir los derechos a la población nicaragüense y sacarla del atraso y la pobreza, por esa razón ellas, a través de la asociación pretenden unir esfuerzos para lograr mejores resultados.

“Las mujeres del campo hablan muy bien de esta asociación y del ejemplo del Padre Gaspar que después de 33 años sigue siendo nuestro ejemplo, nuestro líder y  nuestra inspiración. Un hombre joven que renunció  a sus comunidades, a sus bienestares por ser un nicaragüense más hasta tal extremo de costarle y entregar la vida por este pueblo de Nicaragua”.

Al entregar su vida por los más pobres, Guerrero valoró que Gaspar García cumplió con la promesa que Jesús hace en el evangelio la cual re resume en que “nadie tiene mayor amor que el que da la vida por su prójimo”.