Los fieles devotos de Santo Domingo, visitan su imagen en el templo homónimo de la ciudad capital, para pagar promesa por los favores recibidos.

Algunos prefieren visitarlo un día después de su llegada, ya sea por su condición de salud, o porque simplemente lo acompañan desde su llegada hasta su salida.

Es el caso de María Luisa Gutiérrez, que se hace presente ante la imagen durante los diez días de celebración.

Le he pedido que, le he dicho que voy a estar viniendo, que lo voy a venir a ver cuando él esté aquí a visitarlo. Yo padecía de mareos y le he pedido que me curara del estómago. Me ha hecho ese milagro”, afirmó. 

Desde Boaco, Sebastiana Ramírez, llega todos los años hasta el templo ubicado en el barrio 19 de Julio.

Cada año vengo. Siempre vengo a ver a Santo Dominguito para que me alivie las enfermedades. Yo vengo a bailarle, a echarle su limosna”, aseguró.

Martha Corea, junto a sus dos pequeños hijos y su mamá, dedican los dos de agosto para llegar a la iglesia. En el caso de su familia, se les ha cumplido milagros de salud a todos y cada uno de los miembros.

La niña nació enfermita y por mi mamá caminó. Porque gracias a él volvió a caminar y la tenemos viva todavía. Venimos a bailar un ratito y a darle su ofrenda”, aseguró cargando a su pequeña en brazos.

La iglesia permanece abierta para que los fieles tengan la oportunidad de pagar sus promesas, depositar ofrendas, poner una candela encendida, dedicar una oración e incluso fotografiar la imagen del mocito.