El presidente de la conferencia Abdalá Al Attiya subió a la tribuna y adoptó, en ráfagas, la serie de textos en discusión desde el pasado 26 de noviembre.

Al Attiya señaló que el acuerdo compromete a la Unión Europea (UE), a Australia y a una decena de países industrializados a reducir sus GES antes de 2020.

Tras este anuncio, la delegación de Rusia denunció que el acuerdo es un "procedimiento forzado" y "sin precedentes".

Asimismo, consideró que este alcance será "esencialmente simbólico" ya que los países comprometidos sólo representan el 15 por ciento de las emisiones de GES en el mundo.

La enviada especial de teleSUR a Doha, Aissa García informó a través de su cuenta en Twitter que en el acuerdo "extenderá el Protocolo de Kioto, pero sin los compromisos que necesita el planeta".

Señaló que las organizaciones como "WWF, Oxfam y Greenpeace consideran que la cumbre traiciona a los pueblos que padecen efectos cambio climático", además de considerar que el encuentro fue "un fracaso".

La Cumbre de Naciones Unidas sobre Cambio Climático comenzó con la participación de unas 17 mil personas y con el objetivo de evaluar los progresos de los distintos países en la reducción de la emisión de los gases de efecto invernadero.

La comunidad internacional había manifestado la necesidad de dotarse para 2015 con un acuerdo que vincule a todos los países, entre ellos a los mayores contaminadores como China y Estados Unidos, y que debería entrar en vigor en 2020.