La decisión fue anunciada a última hora anoche por el vicepresidente Mahmoud Mekki en un breve comunicado a nombre del mandatario, condicionada a que no haya demandas judiciales; los partidos opositores se han abstenido de responder.

Esta mañana amaneció en medio de una tensa calma después que miles de opositores montaran asedio al Palacio Presidencial en el distrito de Heliopolis, escenario de choques los tres últimos días en los que han muerto seis personas, según los recuentos oficiales.

El crispamiento se hizo más patente después que un recién creado Frente de Salvación Nacional, integrado por tres partidos laicos, rechazó la convocatoria a iniciar hoy al mediodía un diálogo, presentada por Morsi en una alocución al país la noche del jueves.

Otras entiagrupaciones han dicho que estudian la posibilidad de asistir.

La propuesta de demorar el referendo establece un compás de espera para la crisis, cuya salida negociada parece distante, dado lo encontrado de las posturas del mandatario y de sus detractores.

Sin esperar la respuesta de los opositores, las autoridades suspendieron la votación de los egipcios expatriados, programada para hoy, aunque, según trascendidos, algunos funcionarios diplomáticos rehúsan celebrarla.

En este clima de desconfianza, la razones de la crisis, la declaración Constitucional que confiere facultades excepcionales al presidente, y el proyecto de Constitución, permanecen intocadas.

Morsi ha hecho tres gestos conciliatorios: proponer la eliminación de uno de los puntos de la Declaración Constitucional, llamar al diálogo y posponer el referendo, pero la impresión prevaleciente es que es demasiado poco muy tarde para una oposición radicalizada y desconfiada de sus intenciones.